“John Wick”, una película muy rutinaria

John Wick: Pacto de sangre (2016) es la secuela de John Wick: Otro día para matar (2014). El film original es una película de bajo presupuesto con Keanu Reeves como protagonista sobre un asesino a sueldo retirado que se ve obligado a volver a las andadas.

La película no era nada del otro mundo pero con el paso del tiempo y sobre todo en los corrillos de los amantes del género, John Wick: Otro día para matar fue ganando adeptos hasta el extremo de que casi ha terminado por convertirse en un film de culto casi instantáneo.

Sin embargo, en John Wick no hay nada que no hayamos visto antes, la película solo era una propuesta sencilla y moderadamente efectiva, eso es todo. Sin pretensiones y sin llamar demasiado la atención, el film de Chad Stahelski (un especialista en escenas de acción) cayó en gracia, supongo que porque dio con los altavoces adecuados en el momento justo porque insisto, no hay nada del otro mundo en John Wick.

Ahora, la secuela, John Wick: Pacto de sangre, lo único que hace es insistir en lo que hizo que el film original destacase de entre la mediocridad: la coreografía de sus escenas de acción, los tiroteos, el suspense generado en torno al personaje de Wick y su violencia brutal.

Aquí, casi todos estos aspectos están subrayados y hasta exagerados, es decir, John Wick: Pacto de sangre es más espectacular, con más tiroteos, más violenta y en teoría, con más suspense. En teoría…

Sin embargo, tengo que admitir que no le pillo el chiste a John Wick, ni a la primera ni a la segunda. Alguien dijo que la interpretación de Reeves derrochaba ironía cuando no creo que ni el propio actor tenga claro qué significa eso. Keanu Reeves, fiel a su talante de ilustre actor vegetal es un objeto más que en el conjunto de John Wick ni la beneficia ni, sobre todo, la perjudica y esto ya es todo un logro.

Hace poco leía en The Guardian que John Wick era una cinta pornográfica con la violencia, casi ofensiva. Puede que esta consideración sea un pelín excesiva porque al fin y al cabo la película de Stahelski no es más violenta que lo que muchas cintas de acción al uso.

Lo interesante para mí fue comprobar que había alguien más que no le veía a la gracia a John Wick porque por alguna extraña razón, que no llego a comprender, la crítica ha caído rendida a su secuela de la misma forma que aplaudió la cinta original.

John Wick, la primera y la segunda, seamos francos, son películas mediocres. Quizá no sean malas, pero sí que son mediocres. Si esto es lo mejor que puede ofrecer el género del cine de acción estamos listos. Las mejores películas del género eran ejemplos de valentía, lealtad y amistad y John Wick es solo un batiburrillo de baja intensidad, más o menos bien presentado, pero sin nada nuevo que ofrecer.

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