Cinco meses después pudo despertar de un coma y conocer a su hijo

El 1 noviembre del año pasado Amelia tuvo un accidente de tránsito y quedó inconsciente. Viajaba con su marido y tres compañeras policías, como ella. Y su bebé, Santino, en el vientre. En lo que para muchos es un milagro, su hijo pudo nacer por cesárea para la Nochebuena, cuando se cursaba la semana 30 del embarazo. Pero pese a algunos momentos de ilusión, ella no pudo despertar. La familia no se despegó de su lado. Con los médicos, nunca bajaron los brazos. Pidieron oraciones. La trasladaron. Y este abril, despertó.

La historia conmueve a la provincia de Misiones, que siguió de cerca los vaivenes, estos cinco meses, de la familia de Amelia. Según había relatado su marido Cristian, ya cuando avisaron a Amelia que el niño nacería ella había abierto los ojos y movido las manos. Pero cognitivamente, no despertaba.

Tras el nacimiento de Santino, pusieron al bebé en su pecho. Y cuando éste lloró, abrió los ojos “grandes y fuertes”. Aún con los ojos abiertos, y pese a las numerosas estimulaciones de la familia, seguía sin despertar. Pero la familia, relataba su hermano César a la tv misionera Misiones Cuatro, confiaba en que Santino sería clave para el despertar de Amelia. Lo ponían a su lado permanentemente. En su pecho. Todos los días. Amelia, aún sin hablar, aún sin dar señales de estar despierta, lo acomodaba con los brazos, con los dedos. Movía los párpados.

Hasta que un día, junto con sus hermanos, comenzó a balbucear “sí” y “no”. “¿Estás hablando? Si me estás hablando sácame la lengua”, le interrogó su hermano. Y Amelia la sacó. En ese primer diálogo, y ante la pregunta de su hermano mientras le contaba del niño, ella le dijo “Dios me escuchó”.

“Fueron millones los que rezaron. Fue impresionante el apoyo espiritual que recibimos”, relató César, y confirmó que para los médicos es un milagro. “Dios existe porque ya lo demostró, nos lo demuestra día a día”, agradeció César refiriéndose a las cadenas de oración. “Todos se unieron por Amelia”, recordó.

Y es cierto. Todos se habían unido por ella, incluso en actividades solidarias para buscar fondos para cubrir con su tratamiento. Para el carnaval, el pueblo de San Pedro organizó una fiesta solidaria en la que se recaudaron más de 30 mil pesos. Los medios misioneros no dejaron de brindarle apoyo. Según César, también las autoridades provinciales. Y los mensajes de apoyo llegaron a la familia de todas partes del mundo.

El camino hacia una completa recuperación es largo, pero Amelia da grandes pasos. Ya comió. Besa a Santino. “Un milagro que busca otro más”, había escrito su hermano pocos días antes de que despierte, con una foto del bebé. El milagro encontró el otro milagro.

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