Humanismo avanzado, la propuesta para contrarrestar el posthumanismo
Transitar por la sociedad biotecnológica sin renunciar a la “condición humana” no es fácil. El abogado y urbanista Albert Cortina, autor de varias investigaciones sobre posthumanismo, cree que estamos ante el momento “más crucial de la historia humana”. Y advierte: “Se está poniendo en juego no lo que haremos o dejaremos de ser, sino lo que seremos de ahora en adelante”.
En estos tiempos hipermodernos, y ante la ideología del transhumanismo y su firme intención de construir una sociedad posthumana, emerge el paradigma del “humanismo avanzado” en un contexto de “responsabilidad colectiva”.
El transhumanismo es un movimiento que pretende transformar la condición humana mediante el uso del de la ciencia y la tecnología (se simboliza a veces como H+). No sólo quiere mejorar la mente sino superar condiciones que considera “innecesarias” como la muerte, el sufrimiento o el envejecimiento. La primera vez que surgió este término fue en 1957, pero su uso se ha popularizado desde los años 80.
Ante esta humanidad que va hacia un auténtico cambio revolucionario en su proyecto humano, Cortina, que es católico y ve la fundamentación del humanismo avanzada basado en el humanismo cristiano, parte del hecho que “estamos a punto de tomar las riendas de nuestra evolución como seres vivos y esto va a exigir un compromiso ético universal”. Para ello pone el acento en estar atentos ante algunas cuestiones:
Albert Cortina (Barcelona, 1961) es director del Estudio DUM, profesor y investigador en ética aplicada al urbanismo en varias universidad, como la Universidad Politécnica de Cataluña. Es consultor en inteligencia ambiental, biomimética y hábitat inteligente.
Su preocupación es que se promueva un humanismo avanzado al servicio de las personas desde una cosmovisión que integre ciencia, ética y espiritualidad. Ha publicado ¿Humanos o posthumanos? (Fragmenta, 2015) o Singulares (Ediciones Internacionales Universitarias, 2016). Su último libro, Humanismo Avanzado, para una sociedad biotecnológica (Ediciones Teconté 2017) aboga por sentido común y apuesta por el mejoramiento humano con límites: “Todo nos está permitido, pero no todo nos conviene”, sentencia recordando que cree en el ser humano y que es “humanooptimista”.

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