Vestidos de novia que cambiaron el mundo de la moda

Admiradas por su estilo y elegancia, vestidas de diario y de fiesta. Las asociamos con las reconocidas fotografías, creaciones de películas, importantes eventos. Famosas, hermosas, vestidas a la perfección. ¿Cómo eran los diseños de los trajes de novia que llevaron las mujeres consideradas los iconos de estilo? ¿Y quién está detrás de los diseños más bellos de la historia de las bodas?

El término “creación nupcial de todos los tiempos” en este caso no está exagerado. No sólo debido al hecho de que el vestido de Grace Kelly fue cosido por treinta y seis modistas, quienes necesitaron un par de semanas para ello.

Recientemente, con motivo del sexagésimo aniversario de la boda de la pareja real de Mónaco, muchos periodistas pusieron de nuevo en “el punto de mira” la creación nupcial de la duquesa. En el examen y el análisis ayudó la divulgación pública de nuevas fotografías de la ceremonia, hasta entonces guardadas en el archivo familiar.

Tanto viendo las fotografías, como los vídeos de la boda disponibles en Internet, se puede afirmar claramente que la princesa Grace lucía hermosa. El vestido compuesto de falda larga y el top de encaje a juego es un modelo de insuperable elegancia nupcial, tanto en 1956, como en la actualidad. Analizando el estilismo de Grace Kelly, conviene fijarse en los detalles: el pelo liso, una tiara y unos pendientes pequeños brillantes, también entraron de forma permanente en el canon de la moda nupcial.

Sin duda, es una creación de culto y demuestra que los vestidos cortos no tienen que ser vanguardistas, ni apartarse de la tradición. El vestido de delicada organza que Audrey se puso para la boda con Mel Ferrer, se parece al vestido de novia que lucía en la película “Una cara con ángel”, pero sin el velo y el ramo de flores. Audrey eligió, sin embargo, su accesorio preferido: unos guantes.

A simple vista, es difícil reconocer aquí el trabajo del famoso creador, pero las apariencias engañan. El vestido fue elaborado en la casa de modas de Pierre Balmain, que actualmente asociamos con una ropa muy moderna, al estilo de rock and roll y muy seductora.

El senador John F. Kennedy se casó con la bella Jacqueline Bouvier en 1953. Su vestido de novia hecho con cuarenta metros de tafetán de seda color crema es hoy un clásico y una gran inspiración para muchos diseñadores de moda contemporáneos.

Lo que es sorprendente es el hecho de que este vestido salió del taller de una diseñadora negra. En los años cincuenta, incluso los diseñadores de moda blancos no gozaban del estatus de celebridades ni creadores de la cultura, como los más destacados en la actualidad. Ann Lowe, porque así se llamaba la autora del famoso vestido de novia de Jackie Kennedy, fue pionera en su campo: la primera gran diseñadora negra de América. Pero por desgracia, reconocida oficialmente después de su muerte.

Vale la pena mencionar que la señora Lowe creó el vestido de novia de Jackie Kennedy dos veces, después de que la primera creación fuera destruida diez días antes de la ceremonia. Unos pocos días fueron suficientes para que la talentosa costurera y creadora pudiera hacer una nueva copia del vestido considerado la quintaesencia de la moda nupcial de los años cincuenta. El vestido de Jackie Kennedy se puede ver hoy en el museo – en la Biblioteca de John F. Kennedy de Boston.

La ceremonia del casamiento de Diana y del príncipe Carlos fue vista en 1981 por cientos de millones de personas. Aunque las bodas reales siempre despiertan el interés de los medios de comunicación, ésta fue única, y sin duda allanó los cánones de la moda nupcial para los próximos 20 años. El vestido de Diana era la esencia de la moda de entonces, cuando los diseños de líneas bien marcadas, atrevidas y espectaculares definían la feminidad. A pesar de que el vestido de la princesa lo copiaron millones de mujeres en todo el mundo, hoy nadie recuerda que fue diseñado por el dúo de David y Elisabeth Emanuel.

El vestido en delicados tonos crema representaba un romántico merengue, en referencia al estilo de la época victoriana. Lo que sigue impresionando hasta hoy es la cola de casi ocho metros de largo, que levaba la princesa caminando por el centro de la catedral.

Hoy en día, este estilo puede parecer un poco irreal, pero en los años ochenta, un diseño con mangas abombadas que estaban muy de moda, y al mismo tiempo firmemente enraizado en la tradición, impresionaba. Especialmente en combinación con la delicada apariencia y el pelo corto a lo chico de la duquesa.

La boda del heredero británico fue aclamada la ceremonia de la mitad del siglo, incluso antes de su celebración. La mayoría de las emociones rondaba alrededor de la persona de la novia. Las especulaciones sobre el vestido de Kate Middleton estaban dando dolores de cabeza a muchos periodistas, tanto en el Reino Unido, como en el exterior. Todos querían adivinar quién sería el diseñador británico elegido para el día más importante. Muchos le deseaban a la futura duquesa una “metedura de pata”.

Otros se preguntaban si estará a la altura de la madre de William y se comporte con suficiente dignidad. La recién horneada princesa de Gales deslumbró a todos los seguidores de la monarquía británica con su maravillosa creación de la casa de moda de Alexander McQueen (diseñado por Sarah Burton, quien se hizo cargo de la dirección artística de la marca después de la muerte de su fundador).

A día de hoy, el vestido de encaje con mangas largas, que Kate eligió, se considera una creación que se adapta perfectamente a la belleza, la figura y la ocasión. Su equilibrada elegancia y su estilo clásico se basado en las mejores tradiciones fueron elogiados. El peinado de novia muy simple, bello y sutil se complementaba con un delicado maquillaje y un estiloso ramo de lirios del valle. El estilismo de novia de la princesa de Gales hizo historia como un gran acierto estético y ha convertido a Kate en un nuevo icono de estilo.

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