¿La medicina naturista es efectiva?

La medicina naturista (diccionario de la RAE: naturismo: doctrina que preconiza el empleo de agentes naturales para la conservación de la salud y el tratamiento de enfermedades) es un campo de investigación interesante.

Hace unos años pude visitar Sudáfrica, y, conversando con gente que vivía allí, me decían que se está haciendo un esfuerzo por recopilar remedios –fundamentalmente, hierbas- de antiguos curanderos tribales, pues se pensaba que pueden hallarse cosas interesantes entre ellos. Y creo que es verdad.

Dicho esto, conviene añadir algunas aclaraciones. La primera es que se deben conocer sus límites. La medicina naturista no lo cura todo. Sería un desatino, por poner un ejemplo evidente, pensar que una apendicitis se vaya a resolver con hierbas; hay que operar urgentemente, y no tendría sentido esperar a ver si con infusiones se resuelve. Esa espera costaría la vida.

Esto es de sentido común, de forma que cuando se pretende que la medicina naturista sea la única a emplear, esa postura suele derivar de ideologías o creencias que muy probablemente sean incompatibles con la fe católica.

Hay algún grupo de culto a la naturaleza, y alguna secta –la cienciología es la más conocida-, que tienden a esta visión, aunque en algunos casos se haya visto atemperada por alguna citación indeseada por parte de un juzgado.

La segunda aclaración puede tener alguna relación con la anterior. Consiste en señalar que, en ocasiones, el naturismo puede ir unido a supersticiones.

Retomando el ejemplo anterior, resulta que en las antiguas tribus paganas el curandero era también el hechicero, y los remedios iban unidos a conjuros e invocaciones a espíritus. En nuestros días, esa figura de curandero-hechicero ha reaparecido, aunque tenga una apariencia distinta.

Quizás se puede añadir una tercera observación, aunque tenga poco que ver con la doctrina. Se trata de que éste es un terreno propicio para estafas.

Las “medicinas alternativas” no suelen requerir una titulación, y puede uno encontrarse con una versión actualizada del “vendedor ambulante de elixires milagrosos” que aparecía en algunos westerns, con una apariencia más moderna y más científica, y un sello naturista, que no por ello deja de ser el mismo timo. En este terreno, es importante conocer bien a quién se acude.

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