Cuba espera más cambios en lo espiritual y en lo material

El Papa Francisco ha recibido en su visita ad limina a los obispos de Cuba, luego de que en septiembre de 2015 visitara la isla caribeña y el 12 de febrero de 2016, de viaje hacia México, hiciera escala en La Habana para firmar un acuerdo de trabajar en conjunto por la paz con el Patriarca Ortodoxo ruso, Cirilo.

El impulso que dieron a la relación con Cuba, previo al Papa Francisco, San Juan Pablo II y Benedicto XVI, ha cristalizado en la nueva voz del episcopado cubano, y la prueba es la entrevista con Radio Vaticano del arzobispo de Santiago de Cuba, Dionisio García Ibáñez, tras la visita de los obispos cubanos al Papa.

Por principio de cuentas el prelado dijo a Radio Vaticano que Cuba está esperando cambios. “Nos damos cuenta de que el pueblo puede vivir en mejores condiciones, espirituales y materiales, y de que las cosas deben cambiar”.  En cuanto a las “condiciones espirituales”, el arzobispo de Santiago de Cuba reconoció que se han hecho a un lado “algunos obstáculos” para otorgar visas a los misioneros católicos que van a Cuba a apoyar a la Iglesia.

“Cualquier misionero que vaya a Cuba y tenga ganas de trabajar, tiene mucho trabajo, porque encuentra personas receptivas, de fe, que tienen necesidad y quieren que se hable con ellas para ser formadas”, refirió a ese respecto el arzobispo García Ibáñez.  Ciertamente, según el arzobispo de Santiago, hay todavía un sentido de religiosidad en el pueblo, pero poca formación religiosa.  “Para nosotros, los obispos, es un problema difícil de afrontar”.

Bajo la presidencia de Raúl Castro, Cuba se ha ido abriendo lentamente al mundo.  “La progresiva aunque lenta apertura del país al mundo hace esperar nuevas transformaciones”, explicó el arzobispo de Santiago, quien puntualizó que el acceso a nuevos medios de comunicación “facilita un cambio en la manera de pensar de los jóvenes”.

“Ahora hay más posibilidades de viajar al extranjero y para los turistas es más fácil ir a Cuba”, comentó el Arzobispo. “Aunque sea todavía limitado, hay un mayor acceso por parte de la población a las nuevas tecnologías de comunicación, y esto produce una mutación cultural que es la condición para cualquier otro cambio, porque las personas pueden cambiar los propios criterios de juicio”.

Uno de los temas más debatidos por la Iglesia católica cubana es el de la libertad religiosa.  En este ámbito, también hay señales leves de mejoría en la isla caribeña  “Estamos trabajando con el Estado para que, después de 50 años en los que la población ha crecido, podamos tener los espacios para el culto que necesitamos”, resumió el purpurado cubano.

Pero la ausencia de lugares adecuados de culto no es obstáculo para el renacimiento de la fe católica en Cuba.  “Mientras esperamos, tenemos casas de oración, es decir, los fieles ponen a disposición de las propias comunidades sus viviendas para reunirse. No hay iglesias parroquiales con estructuras parroquiales, pero, como sea, la Iglesia vive”, terminó diciendo el arzobispo de Santiago a Radio Vaticano.

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