Cuando la fe no es incompatible con los negocios

Desde luego, cualquiera que haya puesto en marcha una empresa, micro, pequeña, mediana, la que sea, sabrá que no existe una fórmula del éxito infalible. En el mercado de libros de ayuda y estrategia hay cientos de miles de títulos que aseguran las utilidades, los beneficios para los accionistas, la buena vida y los fondos necesarios para un retiro sin sobresaltos.

Casi ninguno toca el tema de la fe cristiana y el éxito en los negocios. Se les ve como esferas antagónicas. Sin embargo, un reciente reportaje presentado en el semanario estadounidense Our Sunday Visitor Newsweekly (OSVN), podría cambiar el modo de ver esta relación.

Desde la marca hasta las políticas con los empleados, algunas compañías que operan bajo los principios de la fe cristiana en Estados Unidos son analizadas por Christine Williams en un artículo publicado en la página web de OSVN el pasado 26 de abril.

El primero de los casos analizados es el de las tiendas de yogurt sweetFrogDesde las camisetas que se expenden en la caja registradora de cada una de las unidades de negocios, hasta su participación en organizaciones de caridad –como parte de las políticas de la empresa—todo llama a la fe.

En las camisetas se puede leer la leyenda de “frog” (rana), que resulta ser un acrónimo “fully rely on God” (“confía totalmente en Dios”). Además, llevan la referencia “Juan 3:16” (“Tanto amó Dios al Mundo que le dio su único hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna”).

Ayudando en cada nueva unidad de la franquicia a movimientos de Iglesia, escuelas y a servicios de caridad en Estados Unidos, sweetFrog, apenas fundada en 2009, es ya la segunda cadena de ventas de yogurt helado en Estados Unidos, con 350 tiendas en 25 estados.

Se calcula que cada tienda de sweetFrog recauda entre 10,000 y 15,000 dólares anuales para apoyar a movimientos locales de caridad y de educación. Y lo hace sin ocultar, para nada, la fe en Cristo.

“La manera como las compañías guiadas por el cristianismo expresan su fe varía grandemente. Algunas, como sweetFrog, proclaman su fe abiertamente. Otras lo hacen en sus estatutos, en la referencia de sus productos, en el empaque de lo que venden”, escribe en su reportaje de OSVN Christine Williams.

Por ejemplo, la hamburguesería In-N-Out Burger imprime pequeñas citas bíblicas en vasos, envases, cartones y envolturas de sus productos. Su antiguo presidente, Rich Snyder, comenzó con esta práctica en la década de los ochenta del siglo pasado y se ha seguido hasta ahora.

Una práctica similar es la de la tienda de moda para jóvenes Forever 21, que, en el bajo de sus bolsas de compra imprime, también, la cita del Evangelio de San Juan 3:16. Y ServiceMaster, dueña de marcas como Terminix, Merry Maids y American Home Shield, propone en su sitio web que su compromiso fundacional es “honrar a Dios en lo que hacemos”.

Por otro lado, la compañía de baterías para automóviles Interstate Batteries, propone como misión empresarial “dar gloria a Dios como damos soporte a nuestros clientes en todo el mundo con la mejor calidad y el mejor precio de nuestras baterías”.

Líderes de negocios de compañías basadas en la fe dijeron a OSVN que honrando al Señor a través de su trabajo cambia la manera de tomar decisiones empresariales.

Estos líderes, según el reportaje de Williams, buscan crear negocios honestamente y hacer productos de primera calidad; donan a organismos caritativos y cuidan tanto a sus clientes como a sus empleados, reconociendo que cada uno de ellos es creación única de Dios.

“No es necesario vender tu alma para tener buenos números. Lo que tienes que hacer para que tu negocio suene bien es dejar que tus valores participen en él, aún en la más pequeña y pragmática de las transacciones que lleves a cabo”, escribe el episcopaliano Tom Chappell, fundador de Tom’s of Maine, en su libro The Soul of a Business: Managing for Profit and the Common Good (“El alma de un negocio: Manejo por utilidades y por el bien común”).

Chappell, cuya compañía fue la primera en producir pasta de dientes con ingredientes totalmente naturales, subraya que la fe es la que inspira estos valores, pero Tom’s of Maine nunca ha sido una compañía cristiana: sigue valores que pueden ser entendidos por cualquiera, de cualquier fe, o sin fe alguna.

Cabe subrayar que la compañía –que ahora también vende productos naturales para el cuidado personal—empaca sus productos con 90 por ciento de papel reciclado, dona diez por ciento de sus utilidades a obras de caridad y permite a sus empleados usar cinco por ciento de su tiempo laboral en acciones de voluntariado.

Trabajar para una compañía en la que la fe esté en el corazón del negocio acarrea muchos beneficios, de acuerdo con Stephen Henley, director ejecutivo de Legatus, una organización para líderes católicos de empresas.

Henley señala que las compañías que tienen como base la fe pagan salarios decentes, tienen horarios razonables, buenos beneficios que incluyen maternidad pagada y permisos de paternidad.

También, dice Henley, “suelen celebrar las fechas emblemáticas de los empleados –profesionales y personales—puesto que “apoyar a los empleados y a sus familias es lo correcto, pero trae beneficios a la propia compañía”.

Y recalca: “cuando los empleados se sienten valorados, todo el ambiente laboral se vuelve positivo, se trabaja como un equipo y es mucho menor la rotación (…) Si se invierte en la felicidad de la familia y del propio trabajador, se puede estar seguro de la efectividad y la eficiencia con que desempeñará su trabajo”.

Las dos grandes compañías cristianas de Estados Unidos —Hobby Lobby (una empresa de artículos para carpintería y manualidades) y Chick-fil-A (restaurante de comida rápida)—son bien conocidas porque cierran sus puertas cada domingo.

Para una sociedad basada en el consumo, como es la sociedad estadounidense, el domingo, día de descanso laboral, es el día de mayores registros de ventas. Sería “lógico” pensar que un negocio que cierre los domingos quedaría retrasado frente a su competencia.

Sin embargo, Chick-fil-A ocupa el octavo lugar nacional en ventas de cadenas de restaurantes de comida rápida. Pero es el número uno en ventas por unidad. En 2015, el promedio de ventas por unidad era de 3.9 millones de dólares; 56 por ciento más que la unidad de McDonald´s (2.5 millones de dólares), cuyos restaurantes abren los siete días de la semana y en algunos lugares, las 24 horas del día.

Además, Chick-fil-A ocupa el número uno en la escala de satisfacción del cliente, de acuerdo al reporte de 2016 sobre restaurantes del American Customer Satisfaction Index.

Cuando Hobby Lobby decidió cerrar los domingos, sus ventas cayeron significativamente. En años anteriores, por la misma naturaleza de sus tiendas (artículos para hacer cosas en casa) los domingos habían sido los días más rentables de la cadena.

Pero, según cuenta a OSVN el coordinador de comunicación de Hobby Lobby, Bob Miller, los clientes se ajustaron al cambio. Las ventas se recuperaron y la compañía ha permanecido con un saludable balance financiero.

Las tiendas de Hobby Lobby cierran, diariamente, a las 8 de la noche para ayudar a sus empleados que son padres de familia a ver a sus hijos antes de que se vayan a la cama. Además, la compañía paga a sus trabajadores dos veces el salario mínimo federal, dona la mitad de sus ganancias antes de impuestos a organismos de caridad y tiene capellanes en la nómina.

“Cada aspecto del negocio, dice Miller, es evaluado por el hecho de si honra o no honra al Señor”. Y esos principios incluyen no pagar por contraceptivos que puedan prevenir la implantación de embriones.

Hay que recordar, finalmente, que Hobby Lobby retó el mandato federal de pagar a los empleados dichos contraceptivos y ganó el caso en la Suprema Corte en 2014. Por vez primera, la Corte reconoció que una organización lucrativa puede reclamar sus creencias religiosas para oponerse a un mandato federal.

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