7 señales de personas con “depresión escondida”

Hay personas que viven la vida con “depresión enmascarada” o “escondida“: intentan ocultar su depresión ante los demás, o no quieren saber (o no quieren reconocer) que tienen depresión.

Esto sucede aún existen, en muchas personas, conceptos vagos o equivocados sobre esta enfermedad de síntomas complejos, que varían de un individuo a otro: no siempre es fácil identificar la presencia de la depresión en familiares, amigos, colegas o incluso en uno mismo. El desconocimiento y los prejuicios respecto de la depresión están disminuyendo, es verdad, pero aún siguen siendo bastante frecuentes.

Sin embargo, incluso en los casos en los que el sufrimiento parece “invisible”, deja “señales” que podemos captar si estamos atentos.

Y estas son 7 señales de que una persona pode estar sofrendo de “depressão escondida”:

Mucha gente piensa que las personas con depresión no quieren salir de su cuarto, descuidan su aspecto y andan siempre tristes. Pero la depresión no tiene los mismos síntomas en todas las personas. Muchos enfermos consiguen mostrar una apariencia de buena salud mental, pero, debajo de ese barniz, están exhaustos. De hecho, un efecto bastante común de la depresión es un permanente cansancio – y, si el enfermo no fue diagnosticado adecuadamente, ni él mismo sabe que la causa de ese cansancio es la depresión. Tal vez él piense que está sólo con acumulación de trabajo, o se culpe por una supuesta pereza, o cree que está con “debilidad”. Un diagnóstico serio es fundamental para empezar a curarse de ese cuadro depresivo.

Aunque es común la idea de que una persona con depresión esté quieta, malhumorada, apática. Por eso, mucha gente no imagina que la persona deprimida puede estar bastante irritable. Pero puede; además, eso ocurre con frecuencia, ya que ella necesita continuar lidiando con las responsabilidades del día a día a pesar de la falta de energía, lo que es bastante agotador. Como el mundo entero parece más acelerado e impaciente hoy en día, es común que las personas no interpreten esa irritabilidad como síntoma de la depresión. Por eso mismo que es necesario estar atento: la irritabilidad puede ser, en efecto, un síntoma de la enfermedad.

El individuo con depresión no siempre se siente triste: muchas veces, simplemente no siente nada. Son relativamente comunes los relatos de pacientes que se sienten fríos, indiferentes, “entorpecidos”, y, en ese cuadro, no reaccionan ante las palabras y gestos de cariño. Esta es otra señal a la que hay que estar atentos.

El desinterés por actividades antes placenteras es un indicador frecuente de depresión, ya que la enfermedad agota las energías físicas y mentales, reduciendo drásticamente la capacidad de sentir satisfacción. Si no hubiera otra explicación plausibles para el desinterés creciente de la persona por actividades de las que le gustaban, este mismo hecho puede ser un importante síntoma de depresión.

La alteración de los hábitos alimentarios puede ser un efecto colateral del descuido con la propia vida o incluso un intento de lidiar con la enfermedad: puede ser que el exceso de comida sea una forma de intentar sentir algún placer, por ejemplo, o que pierda el apetito, sea un indicador de que incluso el hecho de comer se haya vuelto insípido y pesado. Es frecuente pensar que los malos hábitos alimentarios de alguien se deban a mera falta de disciplina, pero también pueden ser señales importantes de depresión clínica.

Una persona con depresión no tienen las mismas disposiciones de quien está mental y físicamente agotado. Exigir lo que ella no es capaz de hacer sólo sirve para empeorar su cuadro, porque incluso puede perturbarla y frustrarla u dejarla avergonzada y herida. Si siempre es importante ser paciente y comprensivo con todas las personas en el día a día, es más importante aún tener la sensibilidad de mantener la paciencia y la comprensión que se enfrentan con el peso de la depresión: ellas realmente no consiguen hacer las cosas con la misma disposición de quien no sufre la enfermedad. ¡No es caradura! Es enfermedad y requiere tratamiento – y mucha paciencia.

La depresión puede llenarse de altibajos, alternando “días buenos” y “días malos” sin mucha lógica aparente. Generalmente, no se percibe una motivación específica para las variaciones del humor: pueden ser sólo una forma de manifestación de la depresión. Es importante prestar especial atención a la falsa impresión de que la persona está curada cuando pasa por una serie de “días buenos”: en verdad, el cuadro podrá cambiar de repente, reforzando la necesidad de ayuda especializada.

Si identificas esos síntomas en ti mismo o en alguien que conoces y concluyes que puede estar con depresión, no te asustes: la depresión es bastante común en nuestra sociedad y es perfectamente tratable. No te automediques: es fundamental procurar orientación médica especializada y responsable para que el tratamiento sea un éxito. Prueba a consultar a un psicólogo para comprender mejor lo que está sucediendo; si fuera necesario, te derivará a un psiquiatra, que es el médico especializado en los tratamientos con medicación apropiada para reequilibrar el funcionamiento de su sistema nervioso. Junto con el tratamiento, alimenta tu mente y tu alma con motivación y fe, consciente de que esa pérdida de energías puede ser superada. ¡Tu determinación de vencer y hacer el tratamiento con empeño, aunque no tengas ganas de nada, es esencial para vencer la depresión!

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