Migrantes: No se arriesguen a cruzar por Otay

La frontera mexicana de Tijuana y la estadounidense de San Diego, en el extremo oeste de ambos países (las Californias) pasa por ser la frontera más transitada del mundo.

Obviamente los “coyotes” (enganchadores de personas para cruzarlas ilegalmente a Estados Unidos), también conocidos como “polleros”, al igual que las bandas de extorsión y secuestro, han sentado sus reales en esa zona.

Se aprovechan de la llegada masiva de familias completas de migrantes que vienen principalmente de Centroamérica, luego del interior de México y otras más de países como Haití e, incluso, de la costa oeste de África. Todos, o casi todos, en situación desesperada.

Y ese aprovecharse de la vulnerabilidad de los que buscan un mejor futuro en Estados Unidos, o que vienen huyendo de la violencia en Centroamérica, o de las catástrofes naturales y la corrupción gubernamental como en Haití conduce a mucha gente al peligro, o a la muerte.

Tanto así que la Patrulla Fronteriza estadounidense advirtió –al inicio de la temporada de calor– sobre los riesgos de cruzar la frontera de México hacia California a través de la zona montañosa al este de San Diego.

La ruta, que comprende las montañas de Otay, del lado de San Diego, es frecuentemente utilizada por inmigrantes indocumentados engañados por los “polleros” que les ocultan la peligrosidad del recorrido.

La montaña de Otay, ubicada al norte de la colonia Nido de las Águilas de Tijuana, tiene uno de los terrenos más difíciles del sector de San Diego debido a los acantilados, cañones, cimas empinadas y otras condiciones que dificultan la movilidad.

“(Los polleros) usan el terreno a su beneficio, piensan que porque es un terreno remoto van a poder evadir el arresto”, indicó al periódico Hoy de Los Ángeles Eduardo Olmos, portavoz de la Patrulla Fronteriza en el sector de San Diego.

“Las montañas de Otay son muy difíciles y uno (incluso) con el equipo, con las botas y el agua adecuada, todavía así es algo difícil de caminar por los cañones”, agregó.

Cada año, el gobierno de Estados Unidos refuerza la franja fronteriza de Otay, misma que corre por cerca de 100 kilómetros, de los cuales 14 no tienen la valla, justamente por las dificultades orográficas.

Es por ahí por donde las organizaciones dedicadas al tráfico, extorsión y secuestro de personas indocumentadas las engaña diciéndoles que “solo es un cerro” y que pasarán un día caminando, cuando son cañones intrincados que hay que cruzar a altas temperaturas, a menudo sin agua ni comida (en tres o cuatro jornadas).

“Muchas personas no tienen nada de agua ni comida, a veces el mismo pollero les roba el último agua y comida que tienen con la mentira de que va a regresar y que va a ir por más”, dijo a Hoy el portavoz de la Patrulla Fronteriza.

Durante el pasado año fiscal, se realizaron 42 operativos de rescate y fallecieron siete indocumentados, mientras que en lo que va de este año fiscal, se han registrado 18 operativos de rescate y dos personas perdieron la vida intentando cruzar la frontera por el sector de San Diego, según estadísticas de la Patrulla Fronteriza.

El muro que no va

En esa parte de la frontera es donde el presidente Trump quiere comenzar a construir los prototipos del muro que habría de levantar a lo largo de los 3,000 kilómetros de frontera común.

Lo cierto es que ayer el propio Trump sacó del presupuesto los 1,4000 millones de dólares que solicitaba para comenzar el período de prueba de la valla.

La cohesión de los Demócratas en el Congreso, y la amenaza de éstos de “congelar” el presupuesto, hizo que Trump, postergara el tema hasta septiembre, aunque dijera en Twitter que no cambiaría de opinión sobre el muro fronterizo con México.

¿Podría resolver el problema el muro en esa región de San Diego-Tijuana. Según los expertos, lo único que aumentaría sería la peligrosidad del cruce. Porque la desesperación de los migrantes y la avidez de los delincuentes, seguirán siendo la norma en Otay.

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