La “ballena azul”, ¿un fenómeno de tipo sectario?

Hace unas semanas en Uruguay se supo del primer caso de una niña de 12 años víctima del llamado “juego de la ballena azul”, en el correr de menos de una semana se registraron al menos 15 denuncias de víctimas de este “juego” perverso. Este hecho tiene a toda la población de este país en alerta, y las autoridades públicas se han ocupado de alertar a los padres sobre este fenómeno que preocupa a todos.

A poco que las denuncias iban produciéndose los medios de comunicación entrevistaron a varios colegas psicólogos quienes explicaron las posibles causas de éste fenómeno, desde el hecho de la falta de comunicación en la familia, la ausencia de sentido de la vida en los adolescentes, el mal uso de esta herramienta que es Internet, hasta quienes levantaron la voz para generar más alarma en la población.

Es que no es para menos, al enterarme poco a poco de lo que se trataba este mal llamado “juego”, se me helaba la sangre. Pero ¿de qué se trata este “juego”? y ¿qué puede haber detrás del mismo?

¿De qué se trata realmente?

El “juego” de la ballena azul se originó en Rusia -según algunas agencias de noticias-; su creador, un ex estudiante de Psicología, se encuentra detenido en Rusia, y habría iniciado este macabro juego a través de la red social Vk (el facebook ruso). Luego se traslada a la red social Facebook, donde se han creado grupos con miles de seguidores a través del mundo.

Son incontables quienes desde el rol de administradores de grupos cerrados de facebook, invitan a niños y adolescentes a “jugar” este mortal juego. Luego que la víctima recibe un mensaje de invitación al juego, sigue una lista de 50 desafíos que van desde causarse lesiones y cortes de diferentes partes del cuerpo, hasta cometer suicidio, pasando por privación del sueño, el tener que mirar durante 24 hs películas de terror, desafíos secretos, chat con el administrador del grupo y comunicación por skype con otras “ballenas”.

Con la información que me iba llegando pensé: ¿no estamos frente a una expresión nueva del fenómeno sectario? Tuve la oportunidad de confrontar esta hipótesis con un muy respetado colega español, el Dr. José Miguel Cuevas y del intercambio de opiniones con él terminé por confirmar mi hipótesis.

La adolescencia es una etapa de la vida de particular vulnerabilidad. Existe un relativo consenso entre quienes estudiamos el fenómeno sectario de que cualquiera puede ser captado si es abordado en el momento justo, por la persona indicada utilizando la técnica apropiada.

Es claro que más allá de los rasgos de personalidad que tengan los adeptos a sectas, hay una situación de particular vulnerabilidad a la captación sectaria cuando las personas pasamos por situaciones de crisis. Sin dudas es la adolescencia no sólo una etapa de la vida de especial vulnerabilidad, sino también una etapa de crisis.

Según J. M. Baamonde, entre los factores predisponentes a la captación sectaria el más importante es “creer que uno no sería captado”, creer que a mí no me pasaría, creer que en mi familia no pasaría.

Fenómenos de este tipo se vuelven oportunidades para reflexionar sobre la comunicación en nuestras familias y una invitación para estar cerca de nuestros niños y adolescentes, quienes son los más vulnerables a la manipulación de estos psicópatas.

Álvaro Farías es psicólogo, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) y autor del libro Sectas y manipulación mental

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