¡Insólito!: El Partido Socialista de Venezuela quiere dictarle la plana al Papa

En medio de tantos hechos atípicos que ocurren en esta Venezuela en conflicto, un vocero del Psuv (partido oficialista) ha hecho un anuncio insólito: están preparando un dossier “sobre el comportamiento de los obispos venezolanos” para enviarlo al Papa.

Acto seguido, esperan que el pontífice “tome acciones”. La noticia se conoció a través de una entrevista televisada en el canal del gobierno, donde el invitado era un miembro de la Dirección Nacional del Psuv. Dijo textualmente: “Ese odio no puede seguir existiendo en el país. La iglesia no debe seguir contribuyendo a la división de los venezolanos, la iglesia es un punto de encuentro donde coincidimos todos”. 

Demos un repaso de lo que han dicho o escrito -en los últimos días y horas- los obispos venezolanos:

La Conferencia Episcopal de Venezuela mantiene un estribillo: “Hemos manifestado siempre nuestro deseo de que cualquier tipo de confrontación política sea pacífica y que se descarte absolutamente toda violencia”.

El Cardenal Urosa expresó en una entrevista el domingo pasado para el semanario El Nuevo País: “Rechazamos la violencia que se ha producido en estos días, rechazamos la muerte de personas que han sido asesinadas vilmente en los enfrentamientos que se han producido. Tanto las muertes de civiles, como la del Guardia Nacional Bolivariano. Hacemos votos porque este conflicto -algo que digo permanentemente- sea ocasión para que todos oremos porque los venezolanos podamos resolver nuestras diferencias de manera pacífica”.

El Cardenal Porras escribió en su más reciente artículo de prensa: “No hay nada más bochornoso que “convivir” con un fanático porque no hay manera de razonar y porque no deja espacio a las otras dimensiones de la vida. Todo se ve y valora bajo el prisma de la pasión fanática. No hay día sin una cadena en la que se exalta la guerra, el odio y la exclusión. No hay espacio para ‘el otro’. En lugar del diálogo o el encuentro se pone en primer lugar la confrontación, a ver quién puede más. Así nos estamos destruyendo física y espiritualmente, sin tregua para el trabajo creador o para la alegría serena”.

El Obispo de Los Teques –ciudad fuertemente castigada por la represión-, Mons Freddy Fuenmayor, expresó hace un par de días: “ Ante la represión ejercida por los cuerpos de seguridad del Estado en las últimas manifestaciones, hago un llamado al Gobierno a respetar el derecho a manifestar establecido en la Constitución”.

Monseñor Roberto Lückert, arzobispo emérito de la Arquidiócesis de Coro, manifestó a la prensa que “el país entraría en un receso de paz si hay elecciones próximas y de manera inmediata de gobernadores y alcaldes. Insiste en que bajaría la tensión que dejan la represión y violencia que se desató en los últimos días las consecuencias de las sentencias 155 y 156 de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que limitan la inmunidad parlamentaria y despojan a la Asamblea Nacional (AN) de sus competencias”.

Mons Mario Moronta habló de esta manera a los nuevos sacerdotes que se ordenaban para servir en la diócesis de San Cristóbal, cuyas paredes fueron pintadas con letreros como “muerte a los curas”: “Profeta para enseñar y santificar, el ministro ordenado está llamado a identificarse como el buen pastor que conduce a su grey hacia lugares seguros. No importa si hay cañadas oscuras, barrancos profundos; no importa si hay que atravesar el mar Rojo ante la presión de los egipcios; no importa si hay que vencer a la muerte que acosa… lo importante es que el Profeta sea como Moisés, capaz de conducir a su pueblo hacia la tierra prometida”.

El Arzobispo de Maracaibo, Mons. Ubaldo Santana, advirtió que fuerzas malignas se han “apoderado del corazón y de la mente” de quienes dirigen Venezuela, y señaló que el cumplimiento de los acuerdos de la mesa de diálogo del año pasado es fundamental para dar seriedad y credibilidad a cualquier otra convocatoria.

Mons Ovidio Pérez Morales, arzobispo emérito de Los Teques y buen conocedor del ámbito militar, estallaba las redes con tuits como estos: “La no violencia tiene su lógica y coherencia. Es débil, pero allí está su fuerza. Evita dañar a otros, pero resiste con firmeza a quien oprime”… “Es hora de desobedecer en el ámbito militar ante órdenes violatorias de derechos humanos. Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.

El Obispo de Guarenas populosa zona cercana a Caracas, Monseñor Gustavo García Naranjo, dijo en una homilía: “Estamos llamados a promover la cultura del encuentro, eliminando la exclusión o el descarte entre nosotros.

La Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana divulgó en un comunicado que fue leído el domingo pasado en las iglesias del país: “La protesta cívica y pacífica no es un delito. Es un derecho. Su control no puede ser una represión desmedida. La Constitución Nacional la garantiza, las leyes la amparan, la sociedad la reclama y la Iglesia la bendice”.

Antes de la Semana Santa habían escrito en una exhortación pastoral: “Desconocer la existencia del otro y sus derechos es, sencillamente, destruir toda posibilidad de convivencia democrática y plural. Es más bien una provocación a la desesperanza ante el atropello de derechos fundamentales del que todo gobierno debe ser el primer garante. Por el contrario, es necesario generar gestos valientes e iniciativas innovadoras que motiven a esperar contra toda esperanza”.

El sacerdote jesuita Luis Ugalde cerró con broche de oro en su escrito de prensa: “Ya es hora de hablar claramente y sin eufemismos de la salida democrática y de dar sin complejos pasos audaces”.

Las redes de la Conferencia Episcopal Venezolana difundieron hace pocas horas que el Card. Urosa “acaba de recibir una llamada del Vaticano en solidaridad contra los ataques hacia la Iglesia y la grave crisis que sufre el pueblo venezolano”.

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