Colombia: Un aporte a la paz desde las familias

Muchos dicen que parte de la crisis que se vive en el mundo es debido a la situación que afrontan las familias. En muchos casos han dejado de ser el espacio de formación de carácter y transmisión de valores para convertirse tan solo en un lugar de paso.

Tampoco parece ser novedad afirmar que las familias vienen pasando por una crisis que se ve reflejada en el desorden social que hoy se vive a muchos niveles. Es por ello que si se espera algún cambio social necesariamente se tendrá que atender a la familia.

Así lo ha comprendido Marcelo Torres Cruz, educador de profesión, quien de forma creativa ha diseñado los Laboratorios Pedagógicos de Familias con el fin de integrar a los padres y madres a la escuela para generar una experiencia de cercanía con sus hijos a través de temas como el diálogo para el reconocimiento de las familias, las corporeidades familiares y las espiritualidades en las familias.

Esta propuesta pedagógica inició para atender la problemática de una escuela pública en Bogotá y debido a su éxito se ha venido desarrollando en otros escenarios académicos de la capital colombiana.

Marcelo ha querido compartir con Aleteia su propuesta pedagógica que ha hecho tanto bien en algunos sectores de la capital y que por ello se busca replicar en distintos escenarios.

Cuenta que en sus inicios fueron los Misioneros Claretianos quienes solicitaron hacer un acompañamiento a una población estudiantil vulnerable con problemáticas como: abandono de padres, golpes y violencias hacia el cuerpo. Fue así que se formalizó la idea de “educar emocionalmente a las familias, trabajar en los cuerpos y en los proyectos solidarios de vida común”.

Con el pasar de los años este proyecto ha formalizado su quehacer y definido su aporte a la sociedad desde un programa de educación integral que no desconoce la historia ni vida de los alumnos, sino que los integra en su formación académica.

“Los Laboratorios Pedagógicos de Familias trabajan desde tres ejes: el reconocimiento desde el entorno familiar, las corporeidades que para este caso se toma la caricia como acto político, la caricia con la mirada, con la palabra y con la piel y la familia como mi primera piel, además el proyecto trabaja las espiritualidades y ritualidades familiares”, precisa Marcelo.

Estos Laboratorios Pedagógicos cuentan con un equipo base conformado por una investigadora, una persona que presenta el proyecto y tres personas que trabajan en la dimensión pedagógica. Y son ofrecidos a distintas familias que quieran trabajar en sus relaciones, educadores y administrativos de diversas instituciones educativas.

Cuenta Marcelo que la dinámica de los talleres permite fortalecer las relaciones saludables entre los integrantes del sistema familiar, para alimentar la esperanza, en un sociedad como la colombiana que en los últimos años se desenvuelve en una fuerte desesperanza, producto de la violencia entre actores armados, la violencia económica, la violencia social  que ha generado el micro tráfico y la violencia que produce la misma familia, cada una de las violencias afecta la armonía familiar y las mismas recaen con mayor fuerza en el mundo juvenil  y en gran medida en los colegios y espacios académicos juveniles.

Siendo un tema complejo el que trata con quienes participan del laboratorio implementa en su trabajo diversas espiritualidades que permiten el encuentro y la ritualidad de las familias.

Las sesiones buscan fomentar una “espiritualidad abierta, ecuménica, solidaria, integradora, sanadora y festiva. Y fortalecer la escucha solidaria, del cuerpo y las manifestaciones intimas que se generan en las familias.”

La apuesta que se hace con estos laboratorios es transformar las narrativas de violencia, por lenguajes donde se hace referencia a la esperanza.

No es tan difícil concluir el gran aporte de este proyecto para la sociedad colombiana en términos de paz, que empieza en cada corazón y en cada hogar. Ésta no sólo se alcanzará con firmas y medidas gubernamentales, sino con el trabajo que realice cada colombiano en su primer núcleo: la familia.

“La paz en nuestro país requiere que se trabaje con toda la sociedad en su conjunto, animar una pastoral familiar que permita sanar, dialogar, escuchar como parte de un ejercicio sanador en su conjunto, la fuerza de la paz está en el perdón, en la sanción y en procesos de vida saludables”, dice Marcelo.

Finalmente, si deseas que alguna institución educativa participe de estos Laboratorios Pedagógicos puedes ponerte en contacto con Marcelo Torres Cruz. Asimismo, si quieres colaborar económicamente con esta iniciativa escribe a proyectospmarcelotorrescruz@gmail.com

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