4 maneras de tener una relación ‘sentimental’

Se está escribiendo mucho sobre el orden en el hogar y la simplificación del espacio que habitamos. ¡Y con razón! Sin duda está en nuestro poder simplificar nuestro entorno y, como resultado, ganar en serenidad. Pero ¿podemos simplificar nuestras relaciones con un desenlace similar?

Al igual que una habitación desordenada, un corazón desordenado enredado en una culpa autoimpuesta y en unas funciones equivocadas dentro de la relación puede perder su propósito rápidamente.

Los medios sociales nos permiten presumir de tener miles de miembros en nuestro clan. Sin embargo, los estudios afirman que jamás habíamos sentido tanta soledad. Necesitamos salvaguardar, nutrir y cultivar relaciones inspiradoras y fértiles.

Quizás ustedes ya estén en ese punto. ¡Enhorabuena! A continuación tienen cuatro señales de que tienen ternura para dar y regalar.

No aburrido en el sentido de carente de sorpresas. Eso no es aburrido, ¡eso es terrible! Aburrido en el sentido de que ustedes se centran indefectiblemente en sus objetivos mutuos. La ausencia de drama junto con una atención cuidadosa al detalle y a la constancia a veces puede parecer soso visto desde fuera.

Comer juntos regularmente. Dejar notitas escritas ocultas. Peluches en su lugar designado. Masajes o cosquillas en la espalda. Velas durante las oraciones nocturnas. Estos rituales son los privilegios de una intimidad trabajada, sencilla, madura. En un ensayo sobre la amistad, el poeta del siglo XIX Ralph Waldo Emerson escribe:

Robamos la fruta más tardía de todo el jardín de Dios, madurada por muchos veranos y muchos inviernos. Buscamos a nuestro amigo no santamente, sino con una pasión adulterada con la que apropiarnos de él.

Para disfrutar del dulce fruto de la intimidad, debemos hacer que nuestras amistades resistan bien, durante muchos veranos largos y áridos.

2. Hablan por teléfono y no chatean

Expertos en relaciones matrimoniales dicen que no hay nada que transmita preocupación, cuidado y compromiso por seguir avanzando que una llamada telefónica a mediodía con tu cónyuge. Una conversación a través de mensajes que se alargan durante todo el día como un monólogo interior no tiene el mismo efecto en absoluto.

De hecho, investigadores de la Universidad Brigham Young descubrieron que los mensajes de texto frecuentes en las parejas están asociados a una insatisfacción en la relación. El estudio en cuestión concluyó que las disculpas o la toma de decisiones a través de mensajes están ligadas a una menor satisfacción para las mujeres con la relación. Se descubrió que los hombres denunciaban una menor calidad en la relación a medida que aumentaba la frecuencia de los mensajes.

Conclusión: simplifiquen. Menos es más. Además, así tendrán más de lo que hablar cuando coman juntos al final del día.

3. Saben estar presentes en el momento

En los últimos meses he estado viendo variaciones de este mismo mensaje en pegatinas para coches. Después de todo, las pegatinas para coches son uno de los lenguajes favoritos de Dios. Una pegatina decía: “Este momento es tu hogar”. Tan sencillo como eso.

Otro que me he encontrado es una réplica jocosa de la ocurrencia que vemos a menudo de “Preferiría estar durmiendo la siesta/de compras/de fiesta” o cosas así. En cambio, este decía: “Preferiría Estar Aquí y Ahora”. ¡El pueblo ha hablado! Algo está cambiando. Los conductores del mundo se están acercando a una gran verdad.

Podemos encontrar el origen del desencanto y el desánimo en la vida directamente en una pérdida de la capacidad de maravillarnos en el momento presente. Cuando dejamos de prestar atención a la forma en que la mantequilla se desliza por la tostada y empapa la miga, o al aspecto que tienen las manos de nuestro amado o amada cuando sostiene su taza de té, entonces es que hemos perdido algo más que nuestra capacidad de atención al detalle; hemos empezado a perder la felicidad.

4. Saben que no merece la pena esforzarse en ser “encantador”

Ponerse en modo cautivador es como interpretar un papel que nos gusta. Podemos diseñar un momento y ponernos el traje de encantador como el que se prueba un sombrero. Así podemos acentuar nuestras cualidades favoritas y relegar nuestras debilidades durante un tiempo. No obstante, lo cierto es que este “encanto rápido” no satisface a largo plazo. Ni a nosotros ni a los demás. Es alimento de cartón, sin calorías ni vitaminas.

En su libro Present Over Perfect: Leaving frantic behind for a simpler, more soulful way of living, [Presente mejor que perfecto: dejar detrás la agitación en pos de una vida más enternecedora], Shauna Niequist escribe:

Es fácil ser de agrado a los desconocidos. Es muy difícil ser amado y estar conectado con las personas de tu hogar cuando no haces más que mostrarles tu versión más exhausta, y lamentarte por el hecho de que las migajas que les ofreces no son suficientes […]. A mi parecer, uno de los mayores peligros es el amor rápido que, en realidad, es el encanto. Nos acostumbramos a la sonrisa, al abrazo, a la charla, a mantener buen contacto visual. Y eso es más fácil que una conexión auténtica, lenta, incómoda y dolorosa con alguien que ve todas tus peores partes.

Aquellos a quienes de verdad queremos impresionar son los que están detrás de nosotros en el espejo cuando nos quitamos el maquillaje en casa. Las opiniones de esos son las que importan, porque ellos son quienes nos conocen de verdad. La vulnerabilidad es lo contrario del “encanto rápido”. No es lo mejor para cautivar en las reuniones sociales, pero de eso están hechas las relaciones duraderas y sustanciosas.

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