Catequistas: Déjense misionar y háganse misioneros
El 21 de agosto la Iglesia celebra a san Pío X, y con él, a los catequistas. En el día del Catequista, compartimos una reflexión que desde Buenos Aires nos hace llegar el padre José Luis “Cote” Quijano.
Formador de catequistas, ha sido rector del Instituto Superior de Catequesis de Catequesis Argentino y en esta ocasión lanza un desafío: que los catequistas se dejen misionar y que se hagan misioneros de otros catequistas.
Queridos catequistas:
Como hace ya varios años, previos al día del catequista, les hago llegar una reflexión. Es como sentarnos a conversar, desgranando ideas; compartiendo convicciones y vivenciando experiencias que abren a esperanzas comunes. Este hábito de escribirles, se fue transformando año a año, en una buena costumbre.
“La catequesis del catequista”: fue este el tema en el cual nos centramos en 2012, señalando que los catequistas somos hombres y mujeres de fe, y necesitamos ser permanentemente educados en la fe que anunciamos y profesamos. http://www.isca.org.ar/images/mail/carta-catequistas/index.htm .
Bajo el lema “Unidos para servir”, afirmamos en 2013 que la verdadera catequista es la comunidad. La Palabra de Dios se hace eco en la experiencia de fe que viven sus miembros. Resuena en todo el espacio catequístico, que es la comunidad eclesial y se propaga, suscitando la fe naciente de los que se acercan y fortaleciendo la fe madura de sus integrantes. http://www.isca.org.ar/images/mail/carta-catequistas2013/index.htm
“Diálogo de catequistas.” Con este título nos invitamos mutuamente, en 2014, al diálogo a través del cual recordamos a los grandes catequistas de tiempo atrás. Algunos ya no están, otros nos siguen acompañando y su vida sigue siendo una llama encendida en medio de este tiempo complejo y desafiante. A nosotros nos toca hoy mantener la llama encendida de una catequesis que no sólo se vive, sino que también se piensa. http://www.isca.org.ar/images/mail/carta-catequistas2014/
“Cristo golpea a tu puerta”. En este año 2015 me comunico con ustedes después de haber realizado una misión a los catequistas referentes de una diócesis del conurbano bonaerense. Les acerco esta reflexión a partir de cuatro imágenes: “Cristo golpea a tu puerta”, “fuertes pilares y frescos manantiales, “transparencia del Primer Anuncio” y “la mesa común”.
Más vida a la vida
“El agua que yo les daré se convertirá en manantial que brotará hasta la vida eterna.” (Cfr. Jn. 4, 14 b)
Cristo golpea a tu puerta. Una experiencia de misión
Recorrer las parroquias fue para mí, como misionero, una verdadera experiencia espiritual: siempre distinta, siempre única y original. En muchas visitas se produjo el reencuentro entre los misioneros y los catequistas misionados. Se pudieron “reanudar” los vínculos.
No empezaban de “cero”, sino que confirmaron en el abrazo conocido, que se remonta a tiempos atesorados. “Reanudar” es volver a tensar las hebras del tejido que nos mantienen siempre unidos en la misma vocación-misión compartida. En el revés de la trama, los nudos y en el derecho, la clara imagen que presenta el rostro de Jesús que queremos mostrar en la catequesis.
Con otros catequistas, fue posible estrenar la cercanía del vínculo. Ellos también se abrieron al encuentro y se reconocieron disponibles y compañeros de camino. Con todos se hizo la siempre enriquecedora experiencia de la mutua recepción y de reconocerse en el otro.
En cada parroquia la comunicación se iniciaba con los propósitos de la visita: “vinimos a visitarte para estar cerca, acompañarte, escucharte y ofrecerte nuestros servicios”. Este delicado ofrecimiento generó en muchos catequistas el deseo sincero de mostrar y contar qué estaban haciendo:
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