¿Por qué todos son felices durante la Navidad y yo no?
Las emociones tienen una causa, es decir, son una reacción ante un estímulo del entorno. Sin embargo, las emociones no siempre se producen por una causa relacionada con el presente y por ello son más complejas a la hora de afrontarlas.
La tristeza es una emoción que podríamos describir como vacío interior. Una sensación de no estar contento con nada a pesar de tener muchas cosas, de sentirse alejado de los demás aunque todos parezcan muy cerca. Una sensación de no tener aunque podamos tenerlo todo.
Por otra parte, existen momentos en los que de una forma natural se puede sentir tristeza sin tener motivo.
Hay épocas del año que tienen un significado afectivo muy fuerte y pueden provocarnos sentimientos contradictorios. Es el caso especifico de las fiestas de Navidad y de fin de año.
Son muchas emociones y muchos recuerdos que están gravados en nuestra memoria afectiva y que pueden aparecer de manera incluso inconsciente.
Cuando sentimos tristeza sin causa podemos sentir alguna de estas sensaciones:
En conclusión, hay que saber dar a nuestra imaginación y a nuestra mente alimento positivo para que reaccione del modo más eficaz en nuestra vida. Hay que tratar de volar con la mente hacia parajes serenos y momentos felices de la vida.
No se trata de negar los sentimientos o recuerdos negativos, pues tienen un valor en la vida y hay que saber aceptarlos viéndolos como una ocasión para crecer y madurar en todos los sentidos.
Se trata de saber apreciar todo lo positivo que hemos tenido y que actualmente tenemos en nuestro presente. Saber disfrutarlo y agradecerlo.
La gratitud nos llenará de positividad porque nos estimula para apreciar lo que tenemos en vez de focalizar nuestra atención sobre aquello que pensamos que nos falta en la vida.

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