El Papa quiere católicos en política y no replegados sólo en los templos
El Papa en su visita a Nápoles, sur de Italia, en marzo 2015 denunció la corrupción política y exhortó a los criminales a arrepentirse. El discurso con la frase “la corrupción apesta” se volvió viral en redes sociales.
El papa Francisco reiteró que en América Latina se necesita de ver la política como un servicio, hecha con “pasión” e invitó a los fieles católicos laicos a involucrarse en ella y a no ser presas del “clericalismo”, la “politiquería”, “la corrupción” o la “no participación”.
“Es necesario que los laicos católicos no queden indiferentes a la cosa pública, ni replegados dentro de los templos, ni que esperen las directivas y consignas eclesiásticas para luchar por la justicia, por formas de vida más humana para todos”, expresó en el vídeo mensaje.
El Pontífice sostuvo que la Política es servicio, solidaridad y buen uso del poder. “Nadie quiere un poder impotente”. Lo opuesto de la “politiquería” que aleja a los pueblos de la real dimensión de la gestión pública y de la participación.
Respecto al clericalismo y la relación con la mala política, el Pontífice sostuvo que “no es nunca el pastor el que le dice al laico lo que tiene que hacer o decir, ellos lo saben mejor que nosotros… No es el pastor el que tiene que determinar lo que tienen que decir en los distintos ámbitos los fieles”.
“Como pastores, unidos a nuestro pueblo, nos hace bien preguntarnos cómo estamos estimulando y promoviendo la caridad y la fraternidad, el deseo del bien, y de la verdad y la justicia”, añadió.
“Cómo hacemos para que la corrupción no anide en nuestros corazones. Incluso en nuestros corazones de pastores. Y, a la vez, nos hace bien escuchar con mucha atención la experiencia, reflexiones e inquietudes que pueden compartir con nosotros los laicos que viven su fe en los diversos ámbitos de la vida social y política”, expresó.

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