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4 maneras de celebrar una sorprendente verdad sobre el catolicismo

¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? — 1 Corintios 3:16

Hay mucha gente que, al hablar de Dios, se refiere a Él como alguien que está muy lejos. Para algunos, Dios es una figura que escucha nuestras oraciones desde las nubes. Para otros, es un hombre-Dios que murió hace 2000 años y que aún está presente de una forma externa. Para otros incluso, Dios se digna a bajar desde los cielos en ocasiones especiales.

Pocas personas, según parece, tienen un sentido de la presencia de Dios dentro de ellas, e incluso cuando así lo perciben, parecen sorprenderse cuando se menciona su origen.

Una de las verdades catequéticas más notables y simples, que Dios habita en nuestro interior gracias al Bautismo, es también la más olvidada. No dejan de sorprenderme los pocos cristianos que mencionan de forma explícita el Bautismo cuando conversan sobre su fe.

Pero el Bautismo es una verdad que nos permite y de hecho debería lanzarnos a ello gritar desde los tejados: ¡Dios habita en nosotros!

Isabel de la Trinidad, que pronto será una santa carmelita, fue una santa de la “inhabitación divina” (el término usado para describir el hecho de que la Trinidad habita en nuestro interior). La reflexión sobre la inhabitación divina fue el elemento crucial de su vida de santificación.

Me parece que he encontrado mi paraíso en la tierra, porque mi paraíso eres Tú, mi Dios, y estás en mi alma. Tú en mí y yo en ti, que este sea mi lema.

Tal vez si fuéramos más conscientes de esta asombrosa verdad, encontraríamos fuerzas renovadas en el esfuerzo diario por conectar con Dios, permanecer en Su presencia y hacer el bien a los demás.

He aquí algunas ideas para celebrar la verdad de que Dios habita en nosotros:

¿Se te ocurre alguna idea más?

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