Las razones que te acabarán de convencer para empezar a ayunar
Es tan antiguo como Dios, es un precepto que Él demanda a su pueblo para purificar el alma. Asombrosamente esta abstinencia también depura el organismo del hombre. Tiene doble beneficio.
Un padre que ama a sus hijos siempre quiere lo mejor para ellos y proporciona las herramientas para instruir a quien aprecia. Por eso el creador lo da como un precepto.
Entremos en materia de la purificación del espíritu: el ayuno eleva y sincroniza la inteligencia del hombre a la belleza del Todopoderoso.
Educa nuestras debilidades, “pecados” para transformarlos en virtudes; disciplina la voluntad, frena las pasiones desvirtuadas, da desprendimiento a los apegos desordenados o codependencias a personas y relaciones insanas, fortalece nuestra templanza, moderación; equilibra, integra a la persona, forja al hombre a controlar sus emociones, vicios, compulsiones y adicciones, para no dejarse gobernar por ellas. La abstinencia conduce a una verdadera libertad.
Confirmemos la autoridad que da el ayuno: en Mateo 17, 21, Jesús sana y libera a un enfermo. Sus discípulos le preguntan por qué ellos no lograron curarlo; La respuesta de Jesús fue: Esta clase de opresiones, espíritus, sólo se expulsa con ayuno y oración.
La Reina Esther obtiene la victoria sobre las injusticias de Aman, brazo derecho del Rey (capítulos 14 y 15 del libro de Esther en la Biblia): gracias a la convocatoria de ayuno y oración que ella realiza con su pueblo los judíos no murieron.
Gandhi por medio del ayuno y la oración liberó a la India del yugo de la esclavitud de Inglaterra. El Papa Francisco convocó al ayuno y la oración para evitar una guerra. Finalmente la guerra no estalló.
El poder y la fuerza de esta virtud se confirma aún más cuando no sólo nos mantenemos en abstinencia física de alimento sino en contención de actitudes o palabras como el juzgar, acusar, criticar, agredir verbal o físicamente.
Ante todo procuremos estar en la medida posible continuamente en gratitud por todo al Creador: esto nos orientará a la oración.
Estimado lector: ¿Le gustaría a usted practicarlo? Durante la Cuaresma estaré hablando de este tema. En mi próximo artículo hablaré de la metodología del ayuno así como de quiénes pueden hacer o cómo y de qué manera podemos practicarlo de acuerdo a nuestra salud y estilo de vida.
Mayores informes www.grandezaydignidad.orgrossamaary@hotmail.com www.radiochronos.com.mx You Tube
Por Rosa María Ordaz
Es tan antiguo como Dios, es un precepto que Él demanda a su pueblo para purificar el alma. Asombrosamente esta abstinencia también depura el organismo del hombre. Tiene doble beneficio.
Un padre que ama a sus hijos siempre quiere lo mejor para ellos y proporciona las herramientas para instruir a quien aprecia. Por eso el creador lo da como un precepto.
Entremos en materia de la purificación del espíritu: el ayuno eleva y sincroniza la inteligencia del hombre a la belleza del Todopoderoso.
Educa nuestras debilidades, “pecados” para transformarlos en virtudes; disciplina la voluntad, frena las pasiones desvirtuadas, da desprendimiento a los apegos desordenados o codependencias a personas y relaciones insanas, fortalece nuestra templanza, moderación; equilibra, integra a la persona, forja al hombre a controlar sus emociones, vicios, compulsiones y adicciones, para no dejarse gobernar por ellas. La abstinencia conduce a una verdadera libertad.
Confirmemos la autoridad que da el ayuno: en Mateo 17, 21, Jesús sana y libera a un enfermo. Sus discípulos le preguntan por qué ellos no lograron curarlo; La respuesta de Jesús fue: Esta clase de opresiones, espíritus, sólo se expulsa con ayuno y oración.
La Reina Esther obtiene la victoria sobre las injusticias de Aman, brazo derecho del Rey (capítulos 14 y 15 del libro de Esther en la Biblia): gracias a la convocatoria de ayuno y oración que ella realiza con su pueblo los judíos no murieron.
Gandhi por medio del ayuno y la oración liberó a la India del yugo de la esclavitud de Inglaterra. El Papa Francisco convocó al ayuno y la oración para evitar una guerra. Finalmente la guerra no estalló.
El poder y la fuerza de esta virtud se confirma aún más cuando no sólo nos mantenemos en abstinencia física de alimento sino en contención de actitudes o palabras como el juzgar, acusar, criticar, agredir verbal o físicamente.
Ante todo procuremos estar en la medida posible continuamente en gratitud por todo al Creador: esto nos orientará a la oración.
Estimado lector: ¿Le gustaría a usted practicarlo? Durante la Cuaresma estaré hablando de este tema. En mi próximo artículo hablaré de la metodología del ayuno así como de quiénes pueden hacer o cómo y de qué manera podemos practicarlo de acuerdo a nuestra salud y estilo de vida.
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Por Rosa María Ordaz
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