Carlos Leisner, el sacerdote ordenado en un campo de concentración
Uno de los aspectos más peculiares de la vida de este joven beato es que fue ordenado sacerdote en un campo de concentración, concretamente en Dachau.
Para él fue la realización de un gran anhelo. En sus cinco años de prisión (en la cárcel y en el campo de concentración), lo acompañó el anhelo por llegar al sacerdocio, aun cuando enfermó de tuberculosis pulmonar, lo que le hubiera impedido recibir la ordenación con sus cohermanos de la diócesis de Münster.
Los preparativos para la ordenación se hicieron con mucha imaginación y aún más ánimo: con variadas telas y materiales se hicieron las insignias episcopales y los ornamentos, todo en forma clandestina y corriendo un gran peligro. Consiguieron telas para las casullas; el pectoral y el anillo para el obispo fueron elaborados por un prisionero ruso en la armería de la Messerschmittwerke, prestigiosa empresa de los nazis.
La aprobación de su obispo diocesano, monseñor von Galen, la pudo conseguir Leisner por medio de la correspondencia legal enviada a sus padres. La comunicación con el obispo del lugar (Munich-Freising), el cardenal Faulhaber, se debió hacer de modo ilegal.
La ordenación sacerdotal se realizó el tercer domingo de Adviento, el domingo Gaudete entre las 8.15 y las 10 h. Sólo con sus últimas fuerzas pudo el diácono, gravemente enfermo, llevar a cabo la ceremonia sagrada.
Por sus dificultades para respirar hubo que limitar la cantidad de participantes, ya que en el estrecho ámbito de la capilla el aire rápidamente quedaba viciado. La ceremonia de consagración fue conscientemente sencilla, para no cansarlo excesivamente.
"Dios, qué grande y bueno eres"
Aunque la celebración lo fatigó en extremo, Carlos Leisner estaba plenamente feliz en su interior. Lo testimonia el Padre Heinz Dresbach, que en los días posteriores a la ordenación (ilegal), lo visitó en la enfermería: "Transmite con palabras y con toda su actitud la gran felicidad en la que, por decirlo así, está nadando. Especialmente el lema de su ordenación, tomado del Salmo 117, lo tiene encantado...", recuerda.
"Él cuenta después que durante la ceremonia estaba interiormente en paz y sin ninguna distracción. Estaba como en el cielo... En los días y semanas posteriores fluían de él, por decirlo así, felicidad y gratitud", añade.
Una carta que escribió el 30 de diciembre de 1944 a su amigo Heinrich Tenhumberg (que fue después obispo de Münster y durante años presidente de la Presidencia General del Movimiento de Schoenstatt) por el correo militar, da cuenta de cuán profundamente estaba conmovido Leisner por su ordenación y primera Misa:
"Desde hace 14 días puedo solamente rezar conmovido: ¡Dios, qué grande y bueno eres! Fueron para nosotros horas incomprensiblemente felices, de una gran e intensa alegría, que nos compensaron ricamente por muchas horas oscuras. Después de la santa transubstanciación, por unos segundos estuve profundamente conmovido, siempre muy tranquilo y concentrado. Felices horas de alegrías navideñas y delicados, profundos sentimientos".
El nuevo sacerdote recibió felicitaciones de muchos lugares: le expresaban la participación interior y la sincera alegría compartida por sus cohermanos. Una enorme y artística carpeta contenía más de doscientas firmas de sus cohermanos.
En otra carta, el beato recordaba su primera misa en la fiesta de san Esteban: "Después de la consagración en la primera misa, fue para mí como estar ante nuestro Rey como su caballero y vencedor.
Antes me había dedicado completamente a la querida Madre Tres veces Admirable. Fue como si Ella, como Señora y protectora, guiara y bendijera cada paso y cada movimiento de mis manos. Creo que no podía ser más feliz".
Entre los muchos que lo felicitaron estaba también, naturalmente, el fundador de Schoenstatt, el padre José Kentenich, quien le dedicó una oración para su ordenación y primera misa:
"El Señor te ha escogido para el sacerdocio,
por medio de él quiere ir bendiciendo por el mundo,
quiere, a través de ti, ofrecer, rezar, amar, sufrir
y apacentar a sus ovejitas aquí, en la tierra.
Desde siempre te ha regalado a la Madre,
que te guía en toda tu vida.
Ella permanece fiel en todas las situaciones de la vida.
Ella te ayuda a llevar con alegría todas las cargas,
orienta tu camino y el de las almas a tu cuidado
hacia las riberas de la bendita eternidad.
Domingo Gaudete, 1944"
Testimonios conmovedores
Hay testimonios conmovedores acerca de la profunda impresión que causó en los prisioneros que estaban con él en el campo de concentración, la ordenación sacerdotal secreta y la primera misa, tanto en los que podían celebrar con él como en los que apenas sabían algo. Algunos ejemplos:
"En medio de un mundo sin sentido, que ha sido creado para humillar a los hombres y destruir totalmente su fe en Dios, está la Iglesia con una capacidad de persuasión que no retrocede ante el peligro del martirio, que conforme a las promesas de Cristo, no será vencida por el poder del infierno" (Joseph de la Martinière)
"La Iglesia, que fue declarada muerta, ha echado raíces incluso en este suelo de piedra y está viva, se ha vuelto fuerte y magnífica" (Josef Steinkelderer)
"Tanto quiso Cristo, nuestro Sumo Sacerdote, en su incomprensible amor y disposición al sacrificio, seguir a sus sacerdotes en su cautiverio y en su humillación. Un sacrificio de Dachau será co-ofrecido con el gran Cordero del sacrificio" (Johan Renier Rothkrans)
"Un crucificado comparte su sacrificio con el Señor crucificado. Su alegría madurada en el sufrimiento, y que fluye de una íntima vinculación con Cristo, fue para todos nosotros... un gran estímulo" (Martín Schiffer)
"Esta ordenación sacerdotal nos ha dado ánimo y fuerzas para soportar" (Ferdinand Maurath)
"Para nosotros, los sacerdotes del bloque 26, esta ordenación sacerdotal fue un acontecimiento impresionante, un fortalecimiento en la fe y un aliento para seguir soportando" (Kurt Habich)
"Muchos sacerdotes polacos del bloque 28 sabían de la ordenación sacerdotal... muchos sostenían que era imposible, pero cuando se realizó, todos se alegraron y lo consideraron un milagro" (Mons. Ignaz Jez)
"En ese momento nos hemos olvidado de donde estábamos, no sentimos más la pobreza y lo duro del campo de concentración, todos fuimos invitados por el Señor y todos nos sentimos como amigos y amados del Redentor, ricamente regalados". (Josef Neunzig)
"Aquí se revela por encima del hombre destructivo el Dios Creador, por encima del hombre que odia, el Dios que es amor, por encima del hombre malvado, el Dios que es bondad, por encima del hombre opresor, el Dios Redentor" (Christian Bernadac)
"Cristo, que siempre tiene la primera y la última palabra en todas las cosas, triunfó a través de su eterno sacerdocio sobre el nazismo aún arrogante, aunque ya marcado de muerte" (Mons. Gabriel Piguet)
Su corazón late totalmente por la juventud
La ordenación sacerdotal en el campo de concentración fue para Carlos Leisner la realización del gran anhelo de su vida. Significó para él también un nuevo hálito de esperanza con relación a su liberación y curación. Este anhelo por el sacerdocio estuvo siempre vinculado también con su preferencia y gran responsabilidad por los jóvenes.
A ellos, a la Iglesia joven, quería dedicarse especialmente como sacerdote, cuando tenía plenas esperanzas en su liberación y en la recuperación de su salud. Dios le regaló la liberación al final de la guerra; recibió ese regalo con una enorme gratitud.
Con respecto a su salud, los planes de Dios se le revelaron distintos a lo que él había esperado y pedido. Sucumbió a su dolencia el 12 de agosto de 1945.
Con ello tienen otro aspecto su ser y obrar sacerdotales. Los ocho meses de su vida sacerdotal fueron marcados por la participación en el sufrimiento y la muerte del Sumo Sacerdote, a quien él confió totalmente su ordenación sacerdotal. Se asemejó a él en una medida muy grande.
Sin embargo su obrar sacerdotal no ha terminado con su temprana muerte, tampoco su compromiso y su responsabilidad por la juventud. En cada santo podemos ver que continúa en la eternidad, ante el Trono de Dios, con la misión por la que vivió en la tierra.
Con respecto a Carlos Leisner podemos decir: su corazón late totalmente por la juventud, la responsabilidad por los jóvenes que lo animó durante su vida, la asume ahora plenamente ante el trono de Dios.
Aniversario
Para el centenario del nacimiento de Karl Leisner, el 28 de febrero, ha aparecido una obra en cinco tomos con los diarios y cartas, completados por numerosos textos contemporáneos así como informes de testigos de la época. En ella, no sólo la personalidad de Karl Leisner, sino también los correspondientes tiempos y situaciones, se convierten en algo vivo.
Para el 70 aniversario de la ordenación sacerdotal de Karl Leisner, el pasado diciembre, se erigió una estatua frente a la iglesia conventual de Kleve. “Todos los que van a misa, tienen que pasar por Karl Leisner”, dice.
El Padre Geerkens vive desde hace 12 años en Kleve, en la casa paterna de Karl Leisner, de la que es conservador. El 31 de octubre de 2000 fue vendida la casa paterna de Karl Leisner, Flandrische Straße 11, por los herederos de Wilhelm Leisner y Elisabeth Haas, de soltera Leisner, a la recién fundada asociación “Encuentro con Karl Leisner”.
La casa lleva ahora el nombre “ Karl Leisner – lugar de encuentro Kleve” y está abierta al público. En el parterre hay tres espacios dedicados a exposición, que fue desarrollada en los años ochenta por alumnos de un instituto. “Es una buena posibilidad de conocer a Karl Leisner e introducirse en el tema”, aclara.
En la buhardilla de la casa está el cuarto de estudio de Karl Leisner como lugar conmemorativo y capilla. Constantemente llegan clases de colegio, grupos y personas individuales.
Fragmento de un artículo publicado por Schoenstatt.org
Envíe un comentario