El Autobús de la Libertad y el derecho de los padres a educar a sus hijos

El Autobús de la Libertad y el derecho de los padres a educar a sus hijos

Por Mónica MUÑOZ |

 Desde que tengo memoria, he escuchado que de religión y política en mejor no hablar. La razón es bastante obvia: como cada cabeza es un mundo, es muy difícil ponerse de acuerdo sin caer en discusiones que no conducen a nada, por eso es preferible evitar esos temas.  Pues bien, ahora tenemos que agregarle que tampoco se puede hablar de la ideología de género, sin provocar un tremendo descontento entre quienes defienden la familia conformada por papá, mamá e hijos y los que lo hacen por las familias “diversas”.

Es cierto que la realidad de nuestro país arroja que hay hogares donde la cabeza de familia es la mujer, lo que es cada vez más frecuente, que viven sin la presencia de un hombre que ayude con los gastos y menos con la educación de los hijos.  También los hay donde son los abuelos los que se hacen cargo de los nietos, o los hijos viven sólo con su padre o madre o ya más modernos, parejas que viven con sus mascotas, sin la presencia de niños.  El punto más álgido se refiere a la cuestión de las parejas del mismo sexo, algunos con niños propios o con pretensiones de adoptar. Es aquí donde se ha desatado una enorme polémica, siendo que en 2009, el Distrito Federal hizo de México el primer país de América Latina donde se permitía el matrimonio entre parejas del mismo sexo, porque algunas personas exigían el reconocimiento para sus derechos, que, dicho sea de paso, son los mismos para todos los que pertenecen al género humano.

Traigo a colación el tema porque el viernes pasado llegó a Celaya el llamado “Autobús de la Libertad”, que el Consejo Mexicano de la Familia, con su presidente a bordo, Lic. Juan Dabdoub Giacoman, ha recorrido algunos estados de la República, siendo recibido por familias enteras y en algunos casos, con agresiones de algunas personas que se ostentan como miembros del grupo LGTB, alegando que el vehículo transmite un mensaje de homofobia.  Creo que es necesario aclarar que dicho autobús trae escritas las leyendas “Dejen a los niños en paz”, “Con mis hijos no se metan” y en letras un poco más pequeñas puede leerse: “Es perverso decirle a los niños que desde los 10 años pueden tener sexo con adultos o abortar, ¡sin conocimiento de sus padres! En educación, biología y no ideología de género”, frases que llaman la atención sobre la educación sexual en las escuelas, que pretende ir más allá de enseñar el funcionamiento de los órganos sexuales.

El Consejo Mexicano de la Familia dio a conocer una declaración previa a la gira del autobús, en la que explicaban su objetivo de la siguiente manera: “Nuestra orientación sexual no nos hace ni mejores, ni peores personas.  Hay tantas personas buenas y malas entre los heterosexuales como entre los homosexuales.  Lo que el Autobús de la Libertad, reclama es el derecho primario de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones morales y religiosas.  Lo anterior, es un derecho humano fundamental, reconocido en todos los tratados internacionales sobre derechos humanos firmados por México.  Y nos negamos a que nuestros hijos reciban cualquier tipo de educación que no esté sustentada en la ciencia y la razón.  Por eso rechazamos la ideología de género. ¡Todos merecemos respeto!

En Celaya la recepción del Autobús de la Libertad se realizó de manera pacífica, sólo una veintena de jóvenes que ostentaban una bandera multicolor, gritaban algunas consignas mientras que un grupo más numeroso, formado por personas de todas las edades, muchos vestidos de blanco, esperaba con carteles y globos.  Al arribar el camión, los jóvenes del grupo gay le taparon el paso en la calle Guadalupe, antes de dar vuelta a Madero. Sin embargo, nadie los agredió ni discriminó.  En medio de una valla humana, Juan Dabdoub descendió del vehículo para ser conducido a un restaurante donde atendió a los medios de comunicación locales y luego se reunió brevemente con la gente que aún lo esperaba para saludarlos y hablarles del motivo de la gira, que es defender el derecho de los padres de familia a educar a sus hijos, sin la intervención de nadie.

Siento necesario añadir que, como tanta gente, conozco en Celaya a muchas personas homosexuales que, de manera importante y reconocida, prestan sus servicios en distintos ramos laborales y en honor a la verdad, entre el grupo que se manifestó el viernes, no vi a nadie conocido.

Ante la situación de violencia y divisionismo que priva en nuestro país, lo que menos deseamos es que surjan más descontentos en la sociedad, creo que todos queremos que la paz vuelva a nuestras calles y eso, en gran medida, se conseguirá si los padres de familia se entregan en cuerpo y alma a la educación integral de sus hijos.  Es cierto que los niños y los jóvenes se ven afectados por el ambiente en el que se desenvuelven, por eso es de vital importancia que en sus familias reciban lo necesario para enfrentar las adversidades y peligros que los asechan.  Abrámonos al diálogo con quienes piensan distinto a nosotros y brindemos mutuo respeto.  Sólo así conseguiremos devolver a nuestro país la armonía que lo caracterizaba.

¡Que tengan una excelente semana!

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