A Maduro se le volteó el santo

Es un recurso infundado pero de enganche popular. Y ha pasado a ser un dicho frecuente. Cuando en Venezuela decimos “se volteó el santo” es una manera de poner de relieve la mala racha por la que pasa una persona o grupo. Cuando a alguien se le voltea el santo significa que lo abandona el Cielo, que todo le saldrá al revés, que su suerte cambia para mal, haga lo que haga.

La creencia tiene sus raíces en las tradiciones que acompañan la santería y creencias semejantes. Hay gente que pone de cabeza a San Antonio para conseguir novio o a San Judas para lograr un imposible. Pero lo que importa, en este caso, es la desgracia que acompaña al gobernante a quien el santo se le voltea, solito y sin remedio.

Es el caso de Maduro en Venezuela. Luego de haber pretendido burlar al Vaticano y perder la oportunidad de oro que se le brindó con el fallido diálogo, hoy no da pie con bola. A cada una de sus propuestas sigue una negativa rotunda por parte de todos los sectores del país, incluidos quienes hasta hace poco contemplaban la posibilidad de abordar caminos de entendimiento con el gobierno. Después de más de casi  cuatro decenas de muertos, cientos de heridos y miles de detenidos, el país no da la menor señal de aplacarse.

Maduro ha propuesto una Constituyente que ha sido calificada por los expertos constitucionalistas como “un intento gubernamental de burlar la Carta Magna”.

Ha convocado al Palacio de Miraflores, para hoy lunes, a representantes de gremios, partidos políticos, sindicatos y ONGs. Todos han publicado sus rotundas negativas. Lo que antes se le suplicaba al gobierno como gesto de sensatez ante la profunda crisis que vive el país, el encuentro, la conversación, el diálogo, ahora nadie lo quiere porque nadie lo cree. Todos ven algo torvo y manipulador en cada frase de Maduro.

Es el resultado de tanto engaño. Se los dijo el Card Parolin en una carta. Acaba de recordarlo el Papa Francisco en misiva a los obispos recibida ayer: “Estoy persuadido de que los graves problemas de Venezuela se pueden solucionar si hay voluntad de establecer puentes, de dialogar seriamente y de cumplir con los acuerdos alcanzados”. El Santo Padre está registrando el incumplimiento que dio al traste con aquél intento.

Hace apenas horas, las Academias Nacionales emitieron un comunicado alertando: “La pretensión de convocar una Asamblea Nacional Constituyente sin cumplir los extremos legales puede interpretarse como una maniobra para eliminar todos los poderes actuales de la República. Parecería que la finalidad es instaurar un estado antidemocrático, omnipotente y exclusivo, cambiando para ello el orden democrático de nuestra actual Constitución”.

Rafael Chavero, profesor de Derecho Administrativo y Constitucional de las Universidades Central y Católica Andrés Bello, precisó en un documento público que se trata de un trapo rojo que lanza el Presidente: “La propuesta de Constituyente Comunal no es jurídica, sino política y como tal debe tratarse”.

La Pastoral Universitaria de Venezuela se decantó por insistir en la solicitud del “cese de la represión y que se garantice el derecho a la protesta pacífica. Condenamos rotundamente la muerte de venezolanos en medio del ejercicio de este derecho, acompañamos con nuestras oraciones a estas víctimas y a sus familias”.

La Conferencia Episcopal Venezolana fue la primera en reaccionar y parece haber trazado las líneas de respuesta: “La propuesta Presidencial de una Asamblea Constituyente sectorizada para la reforma de la Constitución es innecesaria y resulta peligrosa para la democracia venezolana, para el desarrollo humano integral y para la paz social, pues el objetivo fundamental de dicha Asamblea es “constitucionalizar” el “Estado Comunal”, y puntualizaba que la Constitución no hay que cambiarla, hay que cumplirla.

Las Superioras y los Superiores Mayores de las Órdenes, Congregaciones e Institutos de Vida Consagrada de la Iglesia Católica Venezolana (CONVER), reunidos hace pocos días en Asamblea anual, se expresaron así: “En estos momentos constatamos que muchos de nuestros hermanos, indistintamente de las ideas que defienden, son aplastados, reprimidos sin misericordia y otros asesinados. Hacemos un llamado a evitar las situaciones extremas y posiciones intransigentes que acentúan la violencia que, sin duda, nos conducirá a un despeñadero y a la muerte de muchos ciudadanos”.

El obispo de San Cristóbal, estado Táchira, tal vez el que ha mantenido una comunicación más fluida con los grupos oficialistas, dejó ver sus dudas: “No soy constitucionalista ni mucho menos, pero creo que habría que estudiar mejor esa propuesta. Ojalá que no sea para ocultar otros problemas…”

El gobernador del estado Lara -otrora chavista- manifestó a través de su cuenta de tuiter: “Es definitivo, no iré a esa reunión”. Su estado ha sido uno de los más castigados por la represión.

El conocido dirigente sindical Froilán Barrios,  profesor de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y presidente del Movimiento Laborista, escribió esto en su columna de prensa: “No hay caso, los trabajadores no asistiremos a esa reunión. La Constituyente Comunal es una estafa”.

William Dávila, diputado a la Asamblea Nacional y ex gobernador del Estado Mérida, habló con el diario El Tiempo de Bogotá sobre la propuesta de Maduro: “El presidente quiere eliminar el derecho al voto. Quiere no volver a consultar al pueblo porque sabe que no tendría el apoyo. Además, busca eludir las instancias para convertir a Venezuela en un modelo cubano con elecciones de segundo y tercer grado, donde no exista la Asamblea Nacional y donde él funja como presidente sin ningún tipo de control”.

Y el cierre es de oro: El veterano periodista Mario Villegas Poljak, hermano de Vladimir y Ernesto (uno ex embajador de Chávez y el otro actual ministro del gabinete presidencial), fue tajante: “Hoy no necesitamos una nueva constitución. La que tenemos es lo suficientemente capaz de dar soporte jurídico a las políticas y medidas necesarias para sacar a Venezuela de la crisis, así como para iniciar la construcción de un mejor país”. Y agregó: “Soy tanto o más papista que el papa Francisco, cuya prédica reiterada en favor de  la paz y la reconciliación entre los venezolanos acompaño plenamente”.

No cabe duda de que el santo se les ha volteado.

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