“Hoy se puede morir sin dolor”: Una reflexión sobre cuidados paliativos

“Todo el mundo quiere tener una muerte digna, sin dolor. Y esto hoy es posible. Yo mismo me pregunto, ¿cómo me gustaría morir? Pues los cuidados paliativos hoy lo hacen posible”.

El doctor Christian Villavicencio Chávez, peruano y español, médico especialista en geriatría, experto en Cuidados Paliativos y profesor de Bioética y Medicina Paliativa de  la Universitat Internacional de Catalunya, asegura –en declaraciones exclusivas para Aleteia— que cuando un enfermo tiene ganas de morir es en gran parte para eliminar el sufrimiento y el dolor propio y el sufrimiento de su familia. Un típico ejemplo es cuando un paciente tiene cáncer o una enfermedad terminal.

Hoy, con el avance que hay en medicina paliativa se puede conseguir perfectamente que los enfermos alivien su sufrimiento al máximo al final de su vida. Es más, puede “no ser necesario llevarlo al hospital cuando puede morir tranquilamente en casa, rodeado de los suyos”. No todos los hospitales tienen unidades de cuidados paliativos, asegura el doctor Villavicencio. Es más, “Es gratificante, cuando ves que la familia puede acompañar a su familiar hasta el último día: ¡Ha sido una muerte compartida! –dicen- ¡ha sido muy bueno acompañar a mi padre hasta el último día!”.

Cuando los partidarios de la eutanasia piden acabar con la vida de una persona, acortándola, lo llaman “muerte digna”. “Bueno, si se trata de proporcionar una muerte digna, yo quiero ser presidente de esta asociación, porque soy muy partidario de la muerte digna, de la muerte sin dolor, de la muerte acompañada del calor de los familiares”, dice el doctor Villavicencio. La verdad es que con la medicina paliativa se puede controlar el dolor al final de la vida.

Los familiares, a veces piden acabar antes de tiempo con la vida de un paciente, unos por ignorancia (no saben que el paciente puede morir sin dolor), otros por el sufrimiento que les genera ver a su familiar en el proceso de morir. Por eso, el médico, o mejor dicho el equipo sanitario, debe permanecer en contacto con los familiares además que con el paciente. Es un trabajo que requiere el diálogo constante entre estos tres protagonistas a la hora de la muerte: el paciente, la familia y el equipo sanitario.

El paciente y también los familiares tienen miedo ¿Miedo a la muerte o miedo al dolor? A las dos cosas, responde el doctor Villavicencio, solamente que la muerte es inevitable y el dolor puede ser evitado.

¿Puede la eutanasia solucionar en algunos casos el dolor y el sufrimiento de los enfermos o sus familiares? “La eutanasia –afirma el doctor Villavicencio– más que controlar el dolor o sufrimiento (por diversas causas), lo que hace es acabar con la vida del que sufre, no ayudarle a vivir el proceso final de su vida, sino acabar con su vida”.

“Yo he visto morir a muchísimos pacientes. Su número es incontable. Y puedo afirmar que se puede morir sin dolor, tener una muerte tranquila y confortable, con aceptación del final de la vida en la mayoría de los casos que reciben atención paliativa”. Algunos necesitarán sedación paliativa durante el proceso de morir, pero algunos querrán estar conscientes hasta el final. Finalmente, todos morimos sedados, pero no todos necesitamos sedación, señala el doctor.

Al pedirle sobre los comportamientos de distintos familiares ante la muerte inevitable, el doctor Villavicencio Chávez afirma que no es el mismo comportamiento el de una esposa o marido del paciente –o el de unos padres que acompañan a su hijo al final de la vida– que el de otros familiares que están alrededor del proceso de morir. En la mayoría de los casos los primeros tienen asumido “su compromiso de cuidar y acompañar al paciente durante toda su vida. Su vínculo es muy fuerte”. Para los otros familiares del paciente el vínculo puede ser diferente.

El doctor Villavicencio, que ha dedicado su vida a los cuidados paliativos, considera que el bien morir, o muerte digna, no es un problema de leyes, sino del acompañamiento del equipo sanitario y de los familiares. “Hay que decir una y otra vez que se puede morir sin dolor físico, e incluso intentando controlar el malestar emocional que es muchas veces, cuando el paciente se considera una carga para su familia”. Más que leyes conviene mejorar los equipos sanitarios y la formación en cuidados paliativos.

Y por último, hay familiares de pacientes en fases terminales que no quieren decir la gravedad del enfermo, para que no sufra. Según el doctor Villavicencio, “en cuidados paliativos, siempre debes decir la verdad, pero primero has de evaluar. Qué quiere saber el paciente y qué es capaz de soportar”.

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