Papa Francisco: No vivir a costa de los demás, oración y trabajo van de la mano
“La fiesta y el trabajo forman parte del designio de Dios” para las familias, dijo el Papa Francisco en la audiencia general celebrada en el Aula Pablo VI del Vaticano este miércoles 19 de agosto, en torno al tema del trabajo. El trabajo –admitió– “es necesario para mantener a la familia, criar a los niños”, asegurar una “vida digna” a nuestros seres queridos. “De una persona seria, honesta, la cosa más bonita que se puede decir: ¡Es un trabajador!”. Un trabajador “es uno que en la comunidad no vive a las espaldas del otro…”.
Un trabajador “no vive de arriba, ¿entendido?”, dijo en tono coloquial y ante una explosión de aplausos, utilizando una frase de usanza argentina y dirigiéndose a sus paisanos que se encontraban en la gran sala.
El Papa subrayó la dignidad del trabajo “a partir del trabajo de la ama de casa”, que contribuye al bien común de la sociedad, y destacó así la dignidad de las amas de casa, por cierto en América Latina y en muchos países menospreciadas y sin garantías laborales.
¿Dónde se aprende a ser trabajadores? “Primero que todo se aprende en familia”, señaló, porque se trata de un ejemplo de los padres a los hijos, dijo indicando el ejemplo del “papá y la mamá que trabajan por el bien de la familia y la sociedad”.
Jesús, hijo de trabajadores
El Papa puso el ejemplo de la familia de Nazaret, que señaló como “una familia de trabajadores”. “Jesús mismo es llamado 2hijo del carpintero" (Mt 13:55) o incluso “el carpintero” (Mc 6,3), recordó citando el Evangelio.
Es una falso espiritualismo vivir a costillas de los demás
“Quién no quiere trabajar no debe comer", dijo citando a San Pablo (Tesalonicenses 3:10). “Es una buena receta para adelgazar”, sostuvo con ironía, suscitando risas entre los presentes.
Oración y trabajo deben ir de la mano
Así, tronó contra el “falso espiritualismo” –señalado en el evangelio antes citado- , es decir, “vivir a espaldas de sus hermanos y hermanas y 'no hacer nada' (2 Tesalonicenses 3:11)”.
Al respecto, expresó que trabajo y espíritu – en la obra de evangelización- no están absolutamente en riña, sino que “oración y trabajo deben ir de la mano, en armonía como enseña san Benedicto”.
La falta de trabajo también daña el espíritu
El Pontífice también centró su predicación en el tema actual de los parados o desempleados, y constató que “la falta de trabajo también es malo para el espíritu, como la falta de oración también daña la actividad práctica”.
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