No siempre “business are business”
No se escucharon disparos ni gritos, no hubo violencia y nadie resultó herido. Tampoco fue un enfrentamiento con la policía en el cual el uso excesivo de la fuerza provocó víctimas. Ni se trató de un acto de protesta llevada a cabo por grupos de exaltados manifestantes gritando consignas y provocando desorden y caos.
Cualquiera de los anteriores escenarios se convierte en noticia de primera plana en los medios de comunicación por varios días, sin embargo, un hermoso gesto de bondad y amor al prójimo que sucedió en un restaurante de comida rápida ha tenido muy poca resonancia en el mundo noticioso.
He aquí la historia:
Desde hace 15 años, Jeff Glover ha sido dueño de un restaurante “Chick-fil-A” perteneciente a la franquicia del mismo nombre, que se especializa en sandwiches y ensaladas elaboradas con pollo.
Jeff necesitaba agrandar el edificio para satisfacer la gran cantidad de clientes que llegan al negocio. Se trataba de una remodelación grande que requería mantener cerrado el negocio por varios meses y él no quería hacer daño a sus trabajadores, dejándolos sin empleo por tanto tiempo.
La solución fue muy simple. Durante los cinco meses que duró el trabajo de construcción, Jeff continuó pagándole el salario completo a sus empleados y por si esto fuera poco, a su regreso al trabajo, los premió a todos con un aumento de salario de $1.00 dólar más por hora. El nuevo edificio es el doble de tamaño del original y tiene ahora un tercer carril para comprar comida desde el automóvil.
Jeff Glover, dijo: “No quería que mi grupo tuviera que renunciar a sus salarios” y Norma Baynes, una de las gerentes del restaurante, dijo que este tipo de generosidad generalmente no ocurre en el clima de negocios actual. “He estado aquí por más de una década y no puedo poner en palabras cuánto significa esto”, manifestó.
El fundador de Chick-fil-A, S. Truett Cathy, falleció el 8 de septiembre del año pasado a los 93 años de edad en su casa, rodeado de sus seres queridos y es recordado por la fe firme que siempre tuvo y por sus principios empresariales cristianos. Pastores, líderes de ministerios y políticos alabaron su fe y su ética empresarial.
Desde el comienzo de su negocio, Truett Cathy mantuvo la norma de cerrar los domingos por respeto al día del Señor, algo que distingue esta franquicia de todas las demás. Se trata de una compañía familiar que cuenta actualmente con más de 1.800 restaurantes en 40 estados y el distrito de Columbia.
Dan, el hijo de Cathy, quien es el actual director ejecutivo de la compañía, continúa aplicando los mismos principios morales y religiosos que aprendió de su querido padre.
"Apoyamos mucho a la familia, la definición bíblica de la unidad familiar. Somos un negocio familiar, un negocio administrado por una familia, y estamos casados con nuestras primeras esposas", comentaba Dan en el 2012 en una entrevista.
Mi experiencia con Chick-fil-A
En Birmingham, Alabama, durante el crudo invierno del año pasado, un restaurante Chick- fil-A fue protagonista de otro gesto de amor al prójimo.
Una fuerte nevada que llegó sorpresivamente cubrió de hielo y nieve las calles y miles de residentes tuvieron que dejar sus autos y salir a caminar para llegar a sus casas o al menos buscar un lugar donde refugiarse.
Mi esposa y yo caminamos ese día unas tres millas para poder llegar a nuestro hogar. Cansados, con hambre y sed avanzábamos con bastante trabajo por la 280, una de las arterias principales que atraviesa la ciudad de este a oeste.
Al llegar a la intercesión donde se encuentra este restaurante de pollo, el gerente y los empleados, desafiando el intenso frío,
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