Mucha desnudez y pocas alegrías para algunos hombres

Se dice que las mujeres son de Venus y los hombres de Marte, por lo que existen diferencias fundamentales entre nosotros. Una de las principales es una diferente óptica de la percepción del mundo; el sexo bello, a diferencia de los hombres, sabe escuchar, por otro lado, los hombres utilizan más el sentido de la vista. ¿Dónde dirigen sus miradas?

Es casi de noche. Enciendo el televisor. Ponen un programa que conozco. El presentador es un popular periodista, conocido por sus chistes subidos de tono, por su inteligencia y… por contratar a las mujeres con poca ropa para servir el agua a los invitados. Es increíble cómo los hombres –unos caballeros muy respetados- comienzan a comportarse de forma extraña en presencia de una mujer de largas piernas, casi desnuda, que les sirve un vaso de agua. A muchos se les corta la respiración.

Como dicen los sexólogos, al parecer es la vestimenta modesta y no la total desnudez, la que más excita a los hombres. ¿Por qué? ¡Es simple! Una parte del cuerpo de la mujer sigue siendo un misterio. Me pregunto, por lo tanto, ¿por qué dicho showman, aun cuando invita a los artistas destacados, a la gente del mundo de la cultura y a los principales políticos, no renuncia este embarazoso “espectáculo”?

Me parece que tiene dos propósitos. La provocación, sobre todo, rematada con la desnudez, siempre aumenta la audiencia. ¿La segunda razón? El hombre que es invitado al estudio, independientemente de su posición, del cargo, del poder que tiene, pierde temporalmente la autoconfianza. ¡Este es el propósito del presentador!

Una mujer bella, joven y con poca ropa, hace que un hombre se comporte de manera diferente, arqueando el cuerpo, cerrando misteriosamente los ojos, volviéndose a colocar las gafas. ¿Se puede entonces formular la tesis de que la desnudez nos quita la razón? ¿No somos capaces de pensar con claridad al ver un pequeña, pero desnuda parte del cuerpo de una mujer?

Alguien dirá: no hay necesidad de dramatizar, porque el mismo Dios bondadoso creó a la mujer, con sus curvas, formas y encantos. Al fin y al cabo, es algo natural que el hombre mire con admiración a una mujer desnuda. ¡Es una señal de su buena salud psicosexual! Entonces, ¿cuál es el problema?

El padre Marek Dziewiecki en el libro Carnalidad, sexualidad hace el hincapié en que la esfera sexual humana es un regalo, un valor, algo que realmente nos fue dado por el Creador. Al mismo tiempo, Dziewiecki añade que es también una tarea, como se puede ver, muy difícil.

En su opinión, el hombre que abusa de la esfera corporal y la trata de manera inapropiada, (por ejemplo, consumiendo la pornografía) muestra una falta de madurez.

Cuando tuve que lidiar con la prevención y el tratamiento de las adicciones, oí una historia. En una reunión de Alcohólicos Anónimos uno de los pacientes dijo que tenía un amigo adicto a la pornografía. Entonces alguien desde una esquina de la habitación exclamó: “¡Wow, éste si que se lo pasa bien!”. Esta anécdota aparentemente divertida no es un chiste.

Los portales pornográficos en Internet disfrutan de un constante interés, y el acceso a ellos es básicamente ilimitado. Afortunadamente, cada vez se habla con más fuerza sobre los peligros de dicho contenido y de la dependencia de ellos. Y todo esto comienza inocentemente, desde la versión soft. Con el tiempo, el espectador quiere más y más. O, más bien menos… ropa.

Se puede decir que todo esto está hecho para la gente. Sin embargo, hay que recordar que, aunque se puede hacer de todo, no todo es beneficioso. Ver una mujer hermosa es una alegría para el ojo masculino. Basta con leer el Cantar de los Cantares para ruborizarnos.

La pornografía es, sin embargo, algo completamente diferente. Algo que puede ser un verdadero estrago para la psique. Con el tiempo, ya no hace falta tener el acceso al material visual (videos, fotos), basta con la imaginación, que sugiere imágenes más duras. Y éstas hacen daño. No sólo al que las ve, sino también a su familia.

Lo describe muy bien una escena de la película A prueba de fuego en la que uno de los personajes se encierra en la habitación y enciende el ordenador. Todo el tiempo está girando la cabeza hacia atrás porque tiene miedo de ser descubierto por su esposa. El hombre finalmente comienza a entender que estos videos le están destruyendo a él mismo y a su matrimonio. Así que agarra el bastón y rompe el ordenador con toda su ira. ¿Un colérico? ¿Conocéis a alguien quien superó su adicción conversando con ella de forma agradable?

Por supuesto, no todos los anuncios de medias conducen al espectador a las páginas xxx. Pero vivimos en la época del culto del cuerpo. La desnudez está por todas partes. No hay necesidad de esforzarse para encontrarla.

Al parecer, Karol Wojtyła durante los retiros les decía a los hombres que el respeto por el cuerpo de una mujer radica en el hecho de que a veces “el hombre tiene que girar la cabeza y mirar hacia otro lado”. Nada ha cambiado en esta cuestión.

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