Los drones, una herramienta de ayuda humanitaria

Los drones no sólo se utilizan para bombardear. A pesar de que los medios de comunicación publiquen diariamente el resumen de múltiples operaciones militares que se llevan a cabo con estas aeronaves no tripuladas (las tres palabras con las que  el diccionario de la Real Academia Española define este artefacto), cabe conocer también su utilidad más amable.

Glòria Pallarès, periodista internacional especializada en desarrollo global y acción humanitaria –con énfasis en África–, ha analizado a fondo el estudio recientemente cofinanciado por la Oficina de Acción Humanitaria de la Comisión Europea (DG ECHO) y liderado por fundación suiza FSD sobre el uso de drones en acción humanitaria.

“Cada vez se usan más y mejor”, asegura Pallarès. Así lo muestra que organizaciones como el Banco Mundial, la Cruz Roja de Luxemburgo o Acnur apuesten por ellos. Además, “están invirtiendo en la investigación sobre cómo hacer un uso racional”, afirma.

La periodista explica que “se usan tanto en desastres naturales como en contextos de desplazamiento masivo de poblaciones a causa de la inseguridad y el hambre”.

De hecho, según explicita el estudio, los drones son especialmente útiles para elaborar mapas de zonas densamente pobladas como suburbios y campos de refugiados, pues pueden tomar fotografías y videos de buena resolución aunque haya nubes.

Además, “como aportan información en tiempo real, permiten tomar decisiones más ágiles y más bien fundamentadas y, en las horas posteriores a un desastre natural, salvar vidas”.

Un claro ejemplo es el que la misma periodista aporta en El País Planeta Futuro, donde relata que el dron T-800 M elabora un mapa de los asentamientos de desplazados de Nigeria que están en constante movimiento huyendo de la violencia de Boko Haram.

Con estos mapas, se valoran las necesidades de las personas, y se planifican los servicios de saneamiento, salud y educación necesarios.

Sin embargo, Pallarès señala que “el uso de esta tecnología no estaría indicado en un contexto con un conflicto activo, donde previamente se han usado drones con finalidades militares”. Es por eso que cabe destacar que los drones “solo se utilizan cuando tiene sentido hacerlo”.

Además, según la periodista, los expertos indican que siempre se debe contar con el consentimiento de las autoridades locales y de las comunidades beneficiarias, y cumpliendo con la legislación nacional e internacional vigente.

La coordinación es también clave en el uso de esta tecnología. En este sentido, el portavoz de la Comisión Europea para la Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis,Carlos Martín Ruiz de Gordejuela, explicaba a Pallarès en El País que “las organizaciones humanitarias deberían utilizarlos como un recurso colectivo que aporte información a todos los implicados en la respuesta a los desastres”.

No se trata pues, de que cada organización cuente con en un aparato propio, sino que se cree un fondo común. El objetivo, según la periodista en su reportaje, que los drones se utilicen de la mejor manera posible para responder de forma rápida, precisa y efectiva a las necesidades.

Después de entrevistar a 200 trabajadores humanitarios de 61 países, el estudio concluye que esta tecnología puede ayudar significativamente a mejorar la calidad y la efectividad de la ayuda. Así pues, según Pallarès, se prevé que las aplicaciones y la adopción de esta tecnología sigan aumentando.

Sin embargo, la periodista subraya que “los expertos remarcan que los drones no serán una solución universal, sino una herramienta más de la acción humanitaria”.

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