¿Los alimentos ecológicos realmente son más saludables?

Muchas personas están cada vez más atentas a la hora de la compra y suelen priorizar calidad en vez de cantidad. Piensan en su salud, su alimentación e incluso en ser más amigables con el medio ambiente.

Desde hace varios años el consumo de productos ecológicos u orgánicos viene creciendo cada vez más en todo el mundo. En muchos casos “por moda” o tal vez porque la gente se interesa, se asesora y busca comer más sano a través de una alimentación que promete no tener químicos y pesticidas.

Pero, ¿qué es un alimento orgánico?, ¿cómo se producen estos productos?, ¿cómo comprobar si el alimento es orgánico?, ¿cuál es la diferencia con los tradicionales? Y lo más importante ¿son más saludables?

Con respecto a la primera pregunta se afirma que un producto es considerado ecológico u orgánico si no fue cultivado ni fabricado con elementos químicos como plaguicidas, pesticidas, fertilizantes químicos o agro-tóxicos o cuando no ha sido modificado genéticamente.

La agricultura ecológica es aquella que no utiliza productos químicos, sino que para proteger las cosechas, opta por el combate orgánico de las plagas, la diversificación de los cultivos, la siembra de cultivos adaptadas al medio y los nutrientes naturales.

En la ganadería, se alimenta a los animales con productos proporcionados por el medio, se controla el hacinamiento para prevenir epidemias y no está permitido el uso de sustancias que promuevan crecimientos anormales.

El resto de alimentos ecológicos deben estar elaborados con aditivos naturales y está prohibida la adicción de vitaminas, colorantes y minerales.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (por sus siglas en inglés FAO) se deben cumplir con normas internacionales y regionales de cada país, que abarcan el seguimiento de la totalidad del proceso —cubriendo la producción, la manipulación, la elaboración y la comercialización— por parte de órganos o autoridades constituidos conocidos como certificadoras. Ver más en http://www.fao.org/organicag/oa-faq/oa-faq2/es/

La Unión Europea es la que cuenta con las regulaciones más estrictas a través de diversas normas sanitarias. Por ejemplo, todos deben llevar en su etiquetado el término que corresponda: “ecológico”, “orgánico” o “biológico”. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) debe figurar también el nombre de la entidad (pública o privada) que garantiza que se han seguido los estándares para la producción ecológica.

Además deben estar obligatoriamente identificados con una etiqueta con el símbolo que distingue unos productos de otros, que es la llamada “eurohoja“. Si son producidas dentro de la Unión Europea puede decir “eco” se podrán añadir las distinciones específicas de cada región o Comunidad Autónoma.

¿Cuál es la diferencia con los tradicionales?

La primera diferencia es en el nombre de ecológico, biológico y orgánico, que es idiomático. ‘Ecológico’ se dice en castellano, ‘Biológico’ es en francés y ‘Orgánico’ en inglés”.

La segunda diferencia es la económica, en la mayoría de los lugares los productos ecológicos presentan precios más elevados que los convencionales. Esto se debe por un lado porque se trata de un cultivo alternativo y minoritario que requiere de un gran número de intermediarios, y por otro lado, porque la distribución se realiza principalmente en establecimientos especializados y no en grandes tiendas comerciales.

Según varias investigaciones realizadas no hay evidencias suficientes para asegurar que los productos orgánicos sean más saludables. La OCU dice en su análisis que no se muestran grandes diferencias entre las propiedades nutritivas de un producto ecológico y las de uno convencional.

Así también la doctora Dena Bravata, investigadora de Stanford, California (Estados Unidos), en su investigación publicada en Annals of Internal Medicine, afirma que hay muchas razones para elegir alimentos orgánicos en lugar de los tradicionales que van desde cuestiones ambientales hasta por su mejor sabor, pero en la salud “no hay mucha diferencia”.

Desde el punto vista nutricional, una de las diferencias encontradas es un mayor contenido de vitaminas y de fósforo en los alimentos orgánicos. Con respecto a la leche,  hay una presencia más elevada de ácidos grasos omega-3 en la orgánica, algo que sí puede ser beneficioso para la salud.

Por último, la presencia de pesticidas y fertilizantes, sin lugar a duda en los alimentos orgánicos traen mucho menos rastros de estos químicos. En ambos alimentos las concentraciones de químicos están dentro de los valores considerados como seguros para la salud.

Pero esto no significa que los alimentos orgánicos estén totalmente libres de tóxicos. Según el experto Esteban Abad del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha alertado de que ni siquiera los alimentos ecológicos están libres de dioxinas (sustancias cancerígenas que se introducen en el organismo de los humanos a través de la comida).

Estas dioxinas se liberan al medio ambiente a través de fuentes industriales -principalmente centrales térmicas y cementeras- y se impregnan en los mares y el subsuelo, donde se cultivan los alimentos y de donde comen los animales. Tienen especial afinidad en los entornos grasos, por lo que están más presentes en la carne que en los vegetales, por lo tanto, el 90% de las dioxinas que están presentes en los humanos proviene de la dieta.

Así que, ahora ya sabes que, si quieres comenzar a consumir estos productos para ser “más amigable” con el medio ambiente los podrías considerar como una opción, pero si no te convencen por sus altos costos u otra razón no te preocupes, solo debes realizar una adecuada selección de los alimentos tradicionales para tener una dieta equilibrada y saludable.

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