¿Pueden los católicos “celebrar” la Reforma de Lutero?

Un reciente artículo aparecido en la versión digital del mes de febrero de la revista *U.S. Catholic*, escrito por Jacob Kohlhaas, profesor asistente de Teología Moral del Loras College en Dubuque (Iowa), se pregunta si los católicos pueden celebrar los 500 años de la Reforma de Martín Lutero.

El 31 de octubre de 2016, el mismo día que en 1517 Martín Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg, la Federación Luterana Mundial comenzó la conmemoración que durará un año del 500 aniversario de la Reforma protestante.

En reconocimiento de la Iglesia Luterana y para afirmar la determinación continua de la Iglesia católica de pedir la plena unidad de los cristianos, el Papa Francisco participó en una liturgia Luterana-Católica en la ciudad Lund, Suecia.

Sin embargo, su presencia y su participación, dice Kohlhaas “no estuvo exenta de polémica”. Facciones, tanto en la parte luterana como en la parte católica “expresaron su preocupación de que la participación del Papa podría invitar a la confusión, el pluralismo, el relativismo, o diluir la doctrina”.

Para los católicos, Lutero tiene una reputación “negativa” por haber sido causante de la fractura de la unidad de la Iglesia occidental, mientras que los protestantes de la línea principal de esta Iglesia, piensa Kohlhaas, tienden a considerar la Reforma como históricamente “positiva”

“Hoy, sin embargo, muchas denominaciones protestantes reconocen, también, las dimensiones trágicas de la Reforma”, admite el profesor de Teología Moral y más que llamar “celebración” o “jubileo” al 500 aniversario de las Tesis de Lutero, le han llamado “conmemoración”.

Y la pregunta que se hace Kohlhaas es que si los protestantes han aceptado la autocrítica como parte del acontecimiento, ¿los católicos podrán hacer algo así?

A pesar de su reputación, dice el articulista en *U.S. Catholic, “la Reforma no dividió la unidad de la Iglesia Católica”: ya estaba dividida desde la Alta Edad Media. El Concilio de Trento, varias décadas después de la Reforma, “inició la Contrarreforma católica mediante la unificación de catolicismo y ordenar la práctica católica”.

“Católicos modernos a menudo proyectan, retroactivamente, esta unidad católica post tridentina como contexto de la Reforma. Pero, en realidad, la Reforma precipitó el final de la cristiandad medieval y provocó reformas que son fundamentales para el catolicismo moderno”, apunta Kohlhaas.

El articulista señala que la Reforma es también la fuente de la identidad religiosa para muchas comuniones protestantes. “En el siglo XX, la visión ecuménica de la Iglesia católica cambió: los protestantes ya no se considera como separatistas, sino como hermanos cristianos que son signos de la gracia activa de Dios”.

Los esfuerzos ecuménicos actuales del catolicismo “buscan descubrir la gracia de Dios entre las tradiciones cristianas”, en tanto que la Iglesia católica “se mueve hacia la unidad a través de la comprensión mutua”.

El texto, que sin duda levantará polémica entre católicos y protestantes, concluye diciendo que el diálogo católico-luterano ha producido recientemente documentos notables, mientras que las cuestiones muy importantes de la comunión compartida y la unidad estructural esperan aún “una discusión seria”.

Lo que en estos momentos “se celebra”, termina diciendo Jacob Kohlhaas, es la fe en la encarnación y que “las divisiones dentro del cristianismo no son incompatibles, más bien (…) son productos de buscar la unidad y el entendimiento dentro de una cristiandad dividida.

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